Una Europa unida por el impulso a la eólica marina

Dinamarca. Alemania. Holanda. Bélgica. El Mar del Norte quiere convertirse en el gran centro renovable de Europa y estos países parece que lo tienen claro: hay que cumplir con los objetivos previstos. ¿Cuáles? Pues, por un lado, alcanzar los 65 gigavatios (GW) en 2030 y, por otro, llegar a los 150 veinte años después. Más que un reto colectivo se trata de una promesa de carácter económico, social y medioambiental. Y es que lograr tales cifras supondría multiplicar por diez la potencia actual y proporcionar electricidad a 230 millones de hogares. Excusas, las justas.

Eólica marina, pieza clave

Sabemos que gracias a la energía eólica se puede llevar a cabo una transición energética tan segura como sostenible. El momento es ahora, justo cuando la eólica marina asume un rol clave en este engranaje.

Según la IEA, la eólica marina llegará a producir la mitad de la generación eléctrica instalada en Europa.

El poder del viento en alta mar es tal que el desarrollo de esta futura central energética verde implicaría cumplir con el objetivo marcado por la Comisión Europea en lo referente al total de energía eólica (marina y terrestre). De hecho, según la IEA, la eólica marina llegará a producir la mitad de la generación eléctrica instalada en Europa. Una gran noticia para un continente que, poco a poco, avanza hacia el compromiso de la neutralidad en emisiones de gases contaminantes.

Por razones de seguridad energética

Esta realidad se torna aún más importante si se tiene en cuenta el contexto geopolítico actual. Para Europa, impulsar el desarrollo de las energías renovables no sólo supone un progreso medioambiental (que también), sinó que significa una reducción de la dependencia de combustibles fósiles proporcionados por países como Rusia. La soberanía energética vuelve a ser clave en un momento en el que la toma de decisiones impacta drásticamente en el precio, la competitividad del mercado, el retorno social, la lucha contra la pobreza energética, etc. Y, si no, que se lo digan a Catalunya, forzada a depender energéticamente de Aragón…

¿Una red europea interconectada?

Más allá de la teoría, interesa saber en qué va a consistir exactamente la llamada «planta energética verde europea». El resultado de múltiples proyectos eólicos marinos conectados entre sí gracias a la producción a gran escala y a interconectores de electricidad e hidrógeno verde. Una isla artificial que, para empezar, entregará energía a seis países europeos de forma limpia y eficiente.

Una iniciativa que marcará un antes y un después en el continente permitiendo bajar los precios de la energía, reducir las emisiones de CO2, impulsar el potencial del Mar del Norte y el de la industria eólica.

Toda Europa pendiente. Seguiremos informando.