Cataluña, la excepción europea

La realidad no es plato de buen gusto para nadie. Europa sólo ha instalado un tercio de la potencia eólica necesaria para cumplir sus objetivos. En el año 2021, sólo se conectaron 11 gigavatios siendo la meta anual de 32. Una problemática que aún es más candente en España, donde el año pasado se instalaron 0,8 gigavatios en vez de los 2,2 recomendados. ¿Cuál es, entonces, la buena noticia?

La buena noticia es que Europa lo intenta. Y España también. Porque a pesar de los cuellos de botella administrativos, el Plan de Acción REPowerEU lo tiene claro: «Las energías renovables son el núcleo de la seguridad energética para Europa». Acelerar la tramitación de procesos, expandir la implantación de parques eólicos o plantas fotovoltaicas y lograr una descarbonización más rápida. Los objetivos los sabemos, ahora sólo falta ponerse manos a la obra en nombre de la neutralidad climática y la seguridad energética. El momento es ahora. Cada decisión es crucial.

El futuro de todo un mundo

No nos gusta oír que casi ninguno de los Estados miembros está cumpliendo con los plazos para los procedimientos de autorización requeridos en la Directiva de Energías Renovables de la UE. Tampoco nos gusta escuchar que los procedimientos o trámites administrativos son tan complejos que, normalmente, suponen un obstáculo para la implantación de renovables. Pero no se nos olvida lo importante: Todavía estamos a tiempo. Apostar por las energías renovables supondrá reducir la dependencia de Europa de las importaciones de combustibles fósiles. También se le dará una tregua al cambio climático y se impulsará la innovación y el empleo en la materia. Unos beneficios que llegarán más tarde o más temprano si cumplimos con lo acordado.

Pero, ¿de qué objetivos concretos estamos hablando? El más importante: alcanzar el 45% de energía renovable para 2030. Meta que cada vez es más factible para países como Suecia, que construyó la mayor cantidad de eólica terrestre; o el Reino Unido, que produjo la mayor cantidad de eólica marina.

Cataluña, un caso aparte

Mientras Europa asume la importancia de avanzar a la velocidad de la luz en la implantación de renovables, Cataluña opta por vivir a oscuras. Dinamarca, Suecia, Finlandia… El Reino Unido ha sido el último en sumarse presentando «un proceso de planificación acelerado para la energía eólica marina».

Pero, ¿qué pasa en Cataluña? Según el Informe de l’Observatori d’Energies Renovables de Catalunya, «la administración no ha mostrado la suficiente voluntad de dar salida a proyectos que habían superado la evaluación de la Ponencia, viéndose obligados a partir de cero por el cambio normativo«. La modificación del Decreto-Ley 24/2021 para acelerar la tramitación de proyectos eólicos y solares de más de 5 MW es positiva, pero muy insuficiente. Pues sólo afecta a 450 MW de los 12.000 MW que siguen a la espera de aprobación. Y por si fuera poco, el grueso de la transición energética está totalmente fuera del alcance del Govern de la Generalitat. Sólo el 14% de la potencia renovable ubicada en Cataluña se tramita desde el Govern. El 86% restante queda en manos del Gobierno de Madrid, siendo el 80,1% proyectos venidos de Aragón. Si no le damos la vuelta a esta situación, el 94% de los objetivos de energía renovable que tiene Cataluña para 2030 deberán ser cubiertos con importaciones de fuera.

Un fracaso estrepitoso que nos convertirá en la excepción europea. Tenemos ocho años. La cuenta atrás ya ha empezado.