La eólica avanza a pesar de la pandemia: ¿llegaremos a cumplir los objetivos de neutralidad climática?

Con pandemia o sin pandemia, el viento sigue soplando fuerte, aunque no de manera suficiente. A pesar de los retrasos acumulados en los pedidos, y las subastas canceladas debido a la Covid-19, la asociación eólica europea WindEurope estima que en 2020 se añadieron 14,7 GW de nuevos parques eólicos en Europa, 10,5 GW en la Unión Europea. En total, la organización calcula unos 43.000 millones de euros de inversión en 2020, la segunda cantidad más elevada registrada en la historia del sector, y un 70% superior a la del 2019. No obstante, esta cifra es un 19% inferior a las previsiones hechas antes de la llegada de la Covid-19, un hecho que no se atribuye a la pandemia sino a los retrasos en las concesiones de permisos.

Según los datos de WindEurope, España se encuentra en séptima posición en el ranking de países inversores en proyectos eólicos en 2020, con 1.500 millones de euros de inversión para financiar 1,5 GW. El Reino Unido lidera el listado con 13.500 millones de euros, seguido de los Países Bajos (8.000 millones), Francia (6.500 millones), Alemania (4.300 millones), Turquía (1.600 millones) y Polonia (1.600 millones). Francia y Alemania, fueron los que más invirtieron en energía eólica marina.

Los pedidos de aerogeneradores tampoco dejaron de crecer durante la pandemia. Según el informe Wind Turbine Orders Monitoring 2020 de WindEurope, los países europeos realizaron un total de 104 pedidos de turbinas eólicas en 2020, una cifra que supone un crecimiento del 74% y corresponde a la cifra récord de 15 GW. De estos, 8,2 GW (un 13% más 2019) corresponden a la eólica terrestre y 6,4 GW a la eólica marina, una cifra seis veces superior a la del año anterior.

El objetivo establecido en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) es 50,3 GW de potencia eólica en 2030. ¿Conseguiremos llegar? Para ello se estima que habría que instalar 2,2 GW anuales de potencia eólica a un ritmo constante, así como asegurar los mecanismos que protejan la cadena de valor estatal. Parte de la solución, según Juan Virgilio Márquez, CEO de la Asociación Empresarial Eólica (AEE) pasaría por incrementar los cupones destinados a la producción eólica en las próximas subastas renovables.

En Europa se da una situación similar. Del total de 43.000 millones de euros de inversión en 2020, 17.000 fueron a proyectos de eólica terrestre (13 GW) y 26.000 millones fueron a la eólica marina (7 GW). A pesar de los avances, WindEurope advirtió que estas cifras no son suficientes para alcanzar los objetivos climáticos fijados para el 2030.

Se estima que en los próximos cinco años, se añadirán en Europa otros 105 GW de nueva capacidad eólica, más del 70% corresponderá a parques terrestres. Sin embargo, este ritmo es inferior al requerido por el Pacto Verde y los objetivos de neutralidad climática. Para poder reducir las emisiones en un 55%, se necesitaría añadir 27 GW de nueva potencia eólica cada año. Según la asociación, el obstáculo principal es la lentitud en los trámites administrativos relacionados con los parques eólicos. WindEurope señala que los procedimientos de concesión de permisos son demasiado complicados y también que las administraciones públicas no contratan una cantidad suficiente de personal para agilizar la tramitación de las solicitudes. Este es, actualmente, el principal problema que los diferentes gobiernos deben concentrarse en solucionar para que la eólica pueda aportar la parte que le corresponde en el reto colectivo de cumplimiento de los objetivos europeos de neutralidad climática.