La energía eólica y solar impulsan una caída sin precedentes en el carbón en el año de la pandemia

En 2020, la energía eólica y solar contribuyeron a que la generación eléctrica con carbón se hundiera a nivel global, lo cual solo fue posible por las circunstancias especiales de la pandemia. Esta es una de las conclusiones del informe Global Energy Review publicado recientemente por el grupo de expertos en energía Ember, que advierte que aún se tendrán que hacer grandes esfuerzos para avanzar hacia sistemas de energía limpia y sostenible que minimicen el uso de los combustibles fósiles.

La energía aportada por las nuevas turbinas eólicas y los paneles solares (+315 TWh) fue un factor clave en la histórica caída registrada en el uso del carbón durante el 2020 (-346 TWh). A pesar de la relevancia de estos datos, el estudio de Ember recuerda que aún no podemos cantar victoria. El aumento continuado de la demanda de electricidad ha superado desde el 2015 el crecimiento de la electricidad limpia, lo que en los últimos años ha provocado un aumento del uso de combustibles fósiles y, por tanto, de las emisiones.

Durante la pandemia, esta creciente demanda de electricidad se detuvo temporalmente y provocó que las energías renovables facilitaran una caída récord del carbón del 4%. La leve caída de la demanda registrada en 2020 (-0,1%), menos fuerte que la causada por la crisis financiera de los años 2000, fue la primera caída que se producía desde 2009.

El episodio de 2020 ha sido, pues, una especie de pequeño ensayo de qué podría pasar si se impulsa seriamente la transición energética hacia fuentes renovables. Ya hay datos que indican un aumento del uso del carbón en 2021 en China, India y EEUU. Para ver realmente el gran paso, será necesario trabajar intensamente para impulsar las fuentes de generación sostenibles.

La eólica y la solar, a prueba de pandemias

En el informe, los expertos de Ember analizan los datos de uso de la electricidad de todos los países del mundo para ofrecer una panorámica del avance de la electrificación de los sistemas eléctricos en el año 2020. El estudio muestra la resistencia del crecimiento de los sectores de la energía eólica y solar, que añadieron en 2020 nueva potencia correspondiente a toda la producción anual de electricidad a Reino Unido (+314 TWh).

Las dos tecnologías renovables fueron responsables de la generación de una décima parte de la electricidad mundial y de la electricidad total a algunos países del G20, como Estados Unidos (12%), Turquía (12%), Brasil (11 %), Japón (10%), China (9,5%) y la India (9%).

Europa lidera el camino hacia la transición energética y es el modelo a seguir para construir e integrar rápidamente las energías renovables en el sistema eléctrico. En el 2020, las renovables generaron en Alemania y el Reino Unido el 33% y el 29% de la electricidad, respectivamente.

Lejos de los objetivos

A pesar de los avances, los modelos de la Agencia Internacional de Energía muestran que el uso global del carbón para generar energía debería caer un 14% cada año para poder alcanzar el objetivo de emisiones netas cero 2050. Así pues, el informe avisa de que para compensar la recuperación de la demanda de electricidad postpandemia habrá que impulsar significativamente la producción eólica y solar para garantizar que el uso del carbón continúe a la baja.

Debido a un incremento drástico de la demanda de electricidad, China fue el único país del G20 que experimentó un gran aumento en la generación de carbón en 2020, produjo más de la mitad (53%) de la electricidad a carbón del mundo. A los otros grandes productores de carbón por detrás del gigante asiático, el uso de la energía generada a partir del carbón disminuyó: Estados Unidos (-20%), Corea del Sur (-13%), India (-5 %) y Japón (-1%).

Incluso considerando esta caída récord del uso del carbón para generar electricidad, en 2020 las emisiones correspondientes al sector de la energía todavía fueron alrededor de un 2% superiores que en 2015, cuando se firmó el Acuerdo de París. Según Dave Jones, líder global de Ember, no avanzamos lo suficientemente rápido. «La energía del carbón debería disminuir en un 80% hacia el 2030 para poder evitar niveles de calentamiento peligrosos por encima de los 1,5 grados», asegura.