Turisme actiu entre turbines - Turismo activo entre turbinas

Turismo activo entre turbinas

La alianza de la energía eólica y el turismo ya es una tendencia con referencias tanto dentro del estado como en el ámbito internacional que está empezando a conocerse como “turismo eólico”. Numerosos parques eólicos han empezado a incorporar proyectos innovadores como centros de visitantes o estrategias turísticas más ambiciosas, que pretenden atraer a la gente de la zona y turistas de todas las edades con actividades familiares, científicas, educativas o deportivas.

Uno de los referentes internacionales en este campo común entre las energías renovables y el turismo es el parque eólico de Whitelee, Escocia, según explica el reciente artículo “Vacaciones en el parque eólico en Escocia”, de El País. Con una capacidad de 539 MW que abastecen unos 300.000 hogares, y operado por Iberdrola a través de su filial británica Scottish Power, Whitelee es el segundo parque más grande de Europa y ahora, gracias a la innovadora iniciativa de turismo activo, estará abierto al público.

Su localización a 15 kilómetros de Glasgow lo convirtió en un ejemple de parque a gran escala construido al lado de un núcleo de población, y motivó a la organización a encontrar formas de crear vínculos con la gente. Hoy, el parque ofrece hasta 130 kilómetros de rutas trazadas entre sus 215 turbinas, que se pueden recorrer a pie, en bicicleta o a caballo.

La actividad más popular es el circuito para bicicleta de montaña diseñado por Phil Saxena, encargado, entre otros, de los circuitos ciclistas de los Juegos Olímpicos de Pekín, que ha convertido los agujeros dejados durante la extracción de materiales para la construcción del parque en un espacio de ocio y deporte. Además hoy también un pequeño museo sobre la energía eólica, y otros servicios para los visitantes como una cafetería con vistas sobre el parque.

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Parque eólico Whitelee

Turbinas eólicas: el paisaje del futuro

Whitelee es también un caso de éxito de integración de las energías renovables en espacios naturales y prueba de la progresiva aceptación de las turbinas eólicas como parte del paisaje del futuro. Igual que las torres de electricidad fueron símbolo de la llegada de la electricidad, los molinos de viento constituyen la cara visible del modelo energético sostenible que estamos construyendo.

En los últimos tres años, Whitelee ha recibido un millón y medio de visitantes, una cifra que ha convertido el parque en una de las atracciones de ecoturismo más importantes de Escocia. Y no sólo eso. Whitelee también ha ayudado a explicar la necesidad de aceptar la presencia de parques eólicos en el territorio. Según una encuesta de 2013, citada por El País, el 62% de los escoceses daría apoyo a un proyecto de parque eólico a gran escala cerca de su casa.

Al fin y al cabo, los parques eólicos son productores de la energía limpia que permitirá no sólo la transición energética que necesitamos, sino también la preservación de las zonas naturales.

El caso de Gorona del Viento

En el Estado, el parque hidroeólico canario Gorona del Viento, que empezó a operar en 2014, ha apostado por el llamado turismo científico, en línea con el modelo de turismo sostenible que promueve la isla para atraer turistas comprometidos e interesados en los espacios naturales, pero también en las tecnologías que facilitan un desarrollo sostenible.

Durante el año 2015, más de 1.000 personas visitaron el parque. Además, la iniciativa tiene también una vertiente educativa y de formación técnica que promueve El Hierro como punto de encuentro de estudiantes interesados en conocer las energías renovables.