Viento en popa: todos con la movilidad eléctrica… y renovable

El desarrollo de la movilidad eléctrica no es una moda, ni un castillo de arena. El transporte, que junto con los sistemas de calefacción supone el 80% del consumo energético global, es un sector clave para la lucha contra el cambio climático. Una lucha que pasa necesariamente por la descarbonización, o dicho de otro modo, para la electrificación de la economía, y en especial los sectores que más energía consumen.

Según el último informe de Eurelectric «Vías para la Descarbonización», para que la Unión Europea logre una reducción de emisiones del 95% para el 2050, la electricidad deberá cubrir al menos el 60% del consumo final de energía. Y para que la transición sea exitosa, esta electricidad deberá proceder de un mix energético mayoritariamente renovable.

¿Cuál es, pues, la situación actual de la movilidad eléctrica?

Baterías, la gran solución

Son la tecnología que debe dar respuesta a los grandes retos actuales de electrificación renovable. No sólo son un componente clave en el desarrollo de vehículos eléctricos con el precio y el rendimiento que requiere el mercado, también son una solución de almacenamiento que dará el impulso definitivo a las tecnologías de producción de energía renovable.

No es un sueño, está pasando ya. Los precios de las baterías de ión litio, un aspecto que hasta ahora ha supuesto un obstáculo para la comercialización de los coches eléctricos, ya han disminuido un 79%, desde los 1.000 dólares por kWh que costaban en 2010 a 209 dólares por kWh al 2017. Según el último estudio de Bloomberg New Energy Finance (BNEF), las ventas de vehículos eléctricos pasarán los 1,1 millones de unidades vendidas en todo el mundo (una cifra récord registrada el 2017) a los 11 millones en 2025, ya 30 millones en 2030.

Una apuesta de todos

Creer en una movilidad eléctrica y medioambientalmente sostenible ya no es una visión de unos pocos. Vistos los datos anteriores, no resulta sorprendente que las inversiones en el sector se estén disparando. Incluso las grandes petroleras apuestan por un futuro con las carreteras llenas de coches eléctricos. Ciertamente, la incertidumbre que rodea a los precios de la gasolina juega un papel importante, pero según los analistas, el principal factor que impulsa las inversiones es el crecimiento exponencial de las ventas de vehículos eléctricos, junto con otros desarrollos recientes, como las nuevas regulaciones sobre contaminación urbana.

Las grandes compañías eléctricas españolas de Unesa también se han alineado hace unos meses con la estrategia de la Administración para desarrollar las infraestructuras de recarga en la vía pública, tanto en ciudad como carretera, necesarias para la popularización de los vehículos eléctricos. El comunicado, además, también presionaba al Estado a definir los “objetivos concretos” sobre el número de puntos de recarga públicos, tal y como indica el informe de Semestre Europeo publicado el pasado febrero.

Un coche eléctrico… y eólico

Mientras tanto, se siguen creando sinergias entre las energías renovables y la movilidad eléctrica, dos sectores que saben que comparten el mismo futuro. La Asociación Empresarial Eólica (AEE) y la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (AEDIVE), por ejemplo, han anunciado recientemente un acuerdo de colaboración para acelerar el desarrollo de una movilidad basada en energías procedentes de fuentes renovables.

Entre los principales objetivos comunes está el de potenciar la utilización de energía eólica para la cobertura de las infraestructuras de recarga masiva, junto con otros como fomentar el desarrollo de los sistemas de almacenamiento eléctrico y de gestión de la demanda claves para ambos sectores.

Como ya comentamos en el artículo Renovables y movilidad eléctrica: de la mano hacia el futuro, los vehículos eléctricos que funcionan con energía renovable son una pieza clave para lograr una economía sostenible, baja en carbón y que vele por el medio ambiente y por la calidad de vida de las personas.