Tendencia global: las grandes empresas ya apuestan estratégicamente por las renovables

La presión a las empresas para recortar emisiones contaminantes que contribuyen al cambio climático ya no viene sólo de las medidas políticas que cada gobierno decide implementar. Después de la cumbre del clima de París, cada vez más, la opinión pública y la apuesta mundial se están transmitiendo a las consecuencias de los consumidores y de los accionistas de las grandes compañías, que influyen en las decisiones finales en términos de energía. Pero no es sólo una cuestión de conciencia o imagen, sino de visión de futuro y estrategia de negocio.

En los últimos años, tal como explicamos en el post “Las grandes empresas internacionales apuestan por las renovables”, multinacionales como Google, Amazon o Ikea han hecho fuertes inversiones en energías renovables, con un peso importante en la eólica. La tendencia continúa, y el ejemplo de las pioneras se está extendiendo a otros sectores industriales, incluso en aquellos tradicionalmente más rígidos.

Las renovables, cosa de todos

¿Sabéis cuál fue la empresa que compró más energía renovable en 2015? La respuesta no sorprende: Google. Pero el giro hacia las renovables ya no es sólo cosa de los nuevos gigantes tecnológicos y otras compañías mundialmente conocidas por su afán innovador.

En Estados Unidos, grandes empresas tradicionales ya se están incorporando en este círculo, como el fabricante de materiales de construcción Owens Coming, con más de 70 años de historia, o la multinacional química Dow Chemical, fundada en 1897.

En octubre de 2014, un grupo de compañías lanzaron RE100, una campaña global para acelerar la transición hacia la energía renovable. La iniciativa se centra en promover los beneficios de apostar por la energía limpia entre grandes multinacionales, así como darles soporte y explicar sus experiencias a la opinión pública mundial. Actualmente, 58 grandes compañías, muchas de las cuales figuran en la lista Fortune 500, se han sumado a la campaña.

Pura lógica empresarial

La empresa privada quiere más renovables. Contribuir responsablemente a ralentizar el cambio climático, e incluso hacer un paso al frente para posicionarse como líderes de la transición energética es, en muchos casos, una razón para las grandes empresas que apuestan para la energía limpia, pero raramente es la razón principal.

Uno de los objetivos de la campaña RE100 es explicar los beneficios de la apuesta por las renovables des de un punto de vista puramente de negocio (porque los éticos y medioambientales ya son reconocidos). Entre las razones que destacan las grandes empresas, figuran la seguridad energética, el control de costes y el ahorro a largo plazo, además de las repercusiones en los objetivos medioambientales de reducción de emisiones y el consecuente impacto en la reputación de la empresa.

Solution Wind, la campaña de la Unión Europea que lideró el debate sobre la energía eólica durante la cumbre del clima de París, también se centró en destacar no sólo como la inversión en eólica puede contribuir en la lucha contra el cambio climático, sino también su rentabilidad y las oportunidades de negocio y desarrollo económico que ya genera. De hecho, los contenidos más interesantes que la iniciativa difundió son probablemente el conjunto de entrevistas a directivos donde estos exponen las razones empresariales que están en la base de su apuesta por las renovables.

Los RECs ya no se estilan

Los RECs son certificados de energías renovables (REC, siglas en inglés) que permiten a las grandes empresas contribuir al desarrollo de las energías renovables, y así a combatir el cambio climático. Cuando una compañía compra RECs, no obstante, compra sólo los beneficios ambientales de la electricidad generada, y no la electricidad limpia para usarla en sus actividades. En resumen, es una manera fácil y extendida para las empresas con objetivos medioambientales para compensar su huella de carbono.

La tendencia actual va más allá de eso. Es una apuesta fuerte, a largo plazo, un verdadero cambio de rumbo: la generación y uso de energías renovables como parte de la estrategia de negocio, una apuesta que se mantiene a pesar de las idas y venidas de las políticas energéticas de un determinado país.

Si esta tendencia se generaliza, como ya está pasando en algunos lugares, el papel de la empresa privada será clave para el impulso de la tan necesaria transición energética.

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