Seguretat energètica - Seguridad energética

Seguridad energética: la asignatura pendiente

Seguridad energética, accesibilidad de la población a la energía y la sostenibilidad medioambiental. Son los tres factores clave que se utilizan internacionalmente para evaluar la calidad energética de un país. El año pasado, el Consejo Mundial de la Energía (WEC) retiró a España la cualificación ‘AAA’, y este año el estado no ha recuperado posiciones y se mantiene en la posición 15 en el 2015 Energy Trilemma Index, el ranking mundial del WEC, que evalúa los sistemas energéticos de 129 países. ¿Cuál es el problema?

Suspendemos en seguridad energética

La WEC valora positivamente tanto los aspectos relativos a la accesibilidad a la energía –posible fruto de la reducción de los precios de los combustibles y de la electricidad– como a la sostenibilidad, gracias a la presencia de las energías renovables al mix. En el primer factor, España ha ganado 20 posiciones en la última edición del índice, y en el segundo, se mantiene en la 24. El problema, pues, es la seguridad energética.

España sigue perdiendo capacidad energética de manera consistente. El año pasado, el estado cayó de la posición 22 a la 37 en seguridad energética, y este año ha perdido 18 puntos más hasta situarse en la 55.

El precio de la dependencia

Según datos del Eurostat, España importa más del 70% de la energía que consume, lo cual lo convierte en un territorio altamente dependiente, muy por encima de la media europea. Para hacer frente a los riesgos que esto conlleva, el estado ha sabido compensar con mecanismos de reducción de la vulnerabilidad del sistema de abastecimiento, como la diversificación de la procedencia de los suministros o la mejora logística. Además, el sistema de respuesta de la OCDE frente a posibles interrupciones en el suministro garantiza que, incluso en situaciones de emergencia, la energía entraría en el territorio.

A pesar de esto, la alta dependencia energética tiene importantes consecuencias económicas. Durante el año 2014, el desequilibrio entre importaciones y exportaciones de productos energéticos generó un déficit de 38.071 millones de euros, el equivalente al 4% del PIB, según datos del Ministerio de Economía y Competitividad. Esta proporción entre el consumo de energía y el PIB es la principal causa de la pérdida de cualificación en seguridad energética.

Además la protección del sistema energético es un reto continuo que supone la mejora constante de las infraestructuras críticas y de la logística alrededor de un sector. Un ejemplo es el incremento de los ciberataques dirigidos a infraestructuras energéticas de los países desarrollados. Según el Ministerio de Exteriores, España es el tercer estado que más ataques informáticos recibe, por detrás de Estados Unidos y del Reino Unido, y el energético es el sector que más sufre con diferencia. Sólo en 2014 se gestionaron casi 18.000 incidentes, un número preocupante que aún preocupa más cuando se trata de centrales nucleares.

El reto de la independencia energética

El documento del WEC se distribuyó a todos los participantes de la cumbre de París COP21, y servirá de base para el próximo Congreso Mundial de la Energía, que tendrá lugar en Estambul en octubre de 2016. El debate alrededor de la seguridad energética será clave durante los próximos meses.

La volatilidad de los precios de los hidrocarburos y la dinámica geopolítica internacional, especialmente en zonas clave para el mercado del gas y del petróleo ya sean productores o de tráfico, dificulta que se pueda conseguir el equilibrio de factores que valora el WEC. Según el organismo, especialmente complicados son los retos relacionados con la seguridad energética, y no son pocos los países que tienen dificultados para reducir la dependencia o la vulnerabilidad de su suministro.

En este sentido, las soluciones vienen más por la vía de las estrategias a largo plazo, menos populares políticamente, como la promoción del ahorro y la eficiencia, y la apuesta por las energías renovables autóctonas, libres de presiones geopolíticas. La consciencia y la voluntad son los primeros pasos, y la mitad del camino. Y las herramientas que tenemos al alcance.