2018: riesgos y oportunidades para la industria renovable

Son años de récords. En todo el mundo las energías renovables continúan ganando apoyo tanto por parte de gobiernos como de empresas y ciudadanos, mientras las tecnologías evolucionan a pasos agigantados como elemento clave para avanzar hacia una economía descarbonizada y sostenible. En el Estado, sin embargo, continúa la incertidumbre en torno a las políticas energéticas, y no son pocos los retos a superar. Hay sin embargo razones suficientes como para ser optimistas, el futuro se dibuja claramente renovable. Hacemos un repaso a los riesgos y oportunidades a los que se enfrenta la industria en 2018.

  1. Una tecnología madura y competitiva

Según datos publicados por la Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA), la electricidad renovable es cada vez más competitiva. En 2016 batió todos los récords en cuanto a la capacidad de generación renovable, e IRENA definió en 2017 como un año “extraordinario”, en el que tanto el coste de instalación de potencia como el de generación han continuado cayendo a ritmo acelerado.

Aunque los indicadores macroeconómicos señalan la gran capacidad y trayectoria histórica de las renovables en España, la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) advirtió a finales del 2017 que la industria está perdiendo liderazgo en el ámbito internacional e hizo un llamamiento a recuperar la competitividad. Las subastas renovables celebradas en 2016 y 2017 son una ráfaga de aire fresco, pero no están libres de dificultades. Tras una parada significativa en el sector desde la moratoria de 2012, ahora nos encontramos con una gran cantidad de proyectos (8.000 MW en total) concentrados en un corto plazo de tiempo, una situación que hace dudar de su viabilidad.

  1. Apoyo gubernamental, el factor clave

En julio de 2017, el G20, el conjunto de las economías con más peso del mundo, presentó un plan de acción de clima y energía que pone las energías renovables en el centro de la estrategia. Cada vez más países e instituciones internacionales se comprometen a pasar a la acción para hacer frente al cambio climático con políticas energéticas de apoyo a las fuentes renovables.

En España, sin embargo, todavía falta un apoyo gubernamental estable e irreversible. La incertidumbre regulatoria iniciada con la moratoria a las renovables aplicada por el gobierno en 2012 sigue siendo el principal obstáculo para las inversiones que requiere el desarrollo del sector en el Estado. En este sentido, una planificación estructurada que incluya un marco regulatorio amplio y estable que potencie las renovables y sus beneficios, que pueda ser la base para todo el proceso de transición energética a largo plazo es la pieza clave para dejar atrás el gris escenario de los últimos años.

  1. Oportunidad de crecimiento económico

El sector de las energías renovables tiene un mercado en crecimiento que abre importantes e interesantes perspectivas de trabajo, cargado de demandas de especialistas, analistas o técnicos, ya sea para trabajar directa o indirectamente. Los datos de empleo en el sector solar y eólico se han duplicado en los últimos cuatro años y durante el 2016, de nuevo según datos de un informe de IRENA, más de 9,8 millones de personas encontraron trabajo dentro del sector de las energías renovables.

Países como China, Brasil, Estados Unidos, Japón, India o Alemania son los que están al frente de la oferta de puestos de trabajo en el sector, así como del desarrollo renovable, ya sea eólico o solar. En este sentido, Alemania, España, Reino Unido, Francia e Italia lideran la capacidad eólica europea, si bien el continente europeo, en términos generales, ha registrado una desaceleración tras una década de crecimiento sostenido.

  1. El reto de los PPAS corporativos

Los PPAS (Power Purchase Agreement o acuerdo de venta de energía) corporativos están abriendo todo un universo de posibilidades para las renovables. La caída de los costes de la energía renovable y la posibilidad de ofrecer precios competitivos ha generado un boom de PPAS por todo el mundo, un modelo que ofrece una solución para la financiación de proyectos renovables, un reto clásico del sector.

En España, sin embargo, este modelo aún está muy poco desarrollado, ya que hasta ahora el modelo regulatorio de las renovables y la incertidumbre respecto a los cambios en la política energética limitaba esta posibilidad. Ahora se está empezando a desbloquear esta opción para tratar de reducir la dificultad existente actualmente para firmar este tipo de contratos.

  1. Nuevo escenario, nuevos agentes

No deja de ser relevante en el proceso de descarbonización y la toma de conciencia el cambio que se ha producido por parte de grandes países que, históricamente, no tenían como prioridad reducir sus emisiones. Uno de estos ejemplos es China, que actualmente lidera la oferta de puestos de trabajo a nivel mundial, con más de 3,5 millones de personas en el sector.

Destacan también los avances registrados en los países africanos. Tras el foro empresarial de la Unión Europea y África, celebrado el pasado mes de abril, se aprobó la inversión de 3.350 millones de euros en el continente africano y la Unión Africana reiteró el compromiso para cooperar en la promoción de las renovables en el continente.

Otro cambio de tendencia importante es la reestructuración del sector energético, que solía estar dividido entre generación tradicional y generación renovable. Esta separación cada vez es menos evidente, con multitud de empresas del primer bloque que están incorporando volumen de negocio basado en las tecnologías renovables a medida que la transición energética se acepta como objetivo de desarrollo.