Qui treballa en l'eòlica al sud de Catalunya

¿Quién trabaja en la eólica en el sur de Catalunya?

Reproducimos este artículo de Gil Blanch, responsable de planificación mantenimiento eólico en GE Renewable Energy, publicado el pasado 8 de diciembre en LinkedIn.

Catalunya tiene hoy por hoy unos 1300 MW eólicos y anualmente produce el 6% de la energía eléctrica que consume a través de esta tecnología.

En el contexto ibérico estamos en los vagones de cola de la penetración de la energía eólica a pesar de haber sido pioneros a principios de los años 80. En 2014, en España, la energía eólica fue la segunda fuente de generación de electricidad produciendo un 20% del total (la nuclear ganó por poco, cubriendo un 22%). A parte de las razones políticas y de densidad de población, también es verdad que nuestro recurso eólico es menor que el de otras comunidades como Galicia o Aragón, y se concentra en los dos extremos del país.


Extracto del Atlas Eólico de España, por MeteoSim

Si bien las pequeñas turbinas eólicas que diseñaron los pioneros se pusieron en zonas de mucho viento (de color rojo en el mapa), a medida que la tecnología ha ido madurando, las turbinas han ido creciendo para poder funcionar en zonas donde el viento es menos intenso pero más regular (la zona verde en el mapa). El primer prototipo eólico en Catalunya lo instaló Ecotècnia, en el Empordà, en 1984.


Aerogenerador Ecotècnia 12/15 (12 metros de diámetro y 15 KW de potencia)

El parque eólico más antiguo que tenemos en operación, y que llega este año a los 20 años de vida útil, es del Baix Ebre que señorea el horizonte de Tortosa desde arriba de las montañas del Coll de l’Alba. Como muestra de la evolución de la tecnología, sólo cabe decir que las 27 máquinas del parque del Baix Ebre producen unos 4 MW, un poco más de lo que produce una solo máquina de las que se han instalado en Catalunya desde 2010.


Parque eólico del Baix Ebre, foto extraída del Consell Comarcal del Baix Ebre, uno de los propietarios del parque

Históricamente se buscaba ubicar los parques eólicos en los puntos más altos de las montañas y en comarcas de mucho viento… Esto nos ha dejado crestas coronadas por turbinas en las montañas del Baix Ebre, la Ribera d’Ebre, el Priorat, el Baix Camp y el Alt Camp. Afortunadamente, la evolución de la tecnología eólica ha hecho cada vez menos atractivas estas ubicaciones que crean parques con un fuerte impacto sobre el paisaje, que necesitan mucha obra civil, que hacen que aparezcan líneas eléctricas donde no tendrían que haber y que son difíciles de operar y de mantener debido a los elevados niveles de turbulencia de los vientos que soplan.

Con la evolución tecnológica, las turbinas han crecido desde los 12 metros de diámetro de palas y unos 30 metros de altura total hasta los más de 120 metros de diámetro de palas y rozar los 200 metros de altura total de los molinos actuales. El crecimiento es espectacular pero afortunadamente las formas redondeadas de las turbinas, la colocación irregular siguiendo las formas del terreno, la mayor distancia entre ellas y la reducción de la velocidad de giro de las palas, hacen que el impacto visual que percibimos sea incluso inferior que el que percibíamos con las primeras máquinas.

Prototipo Alstom ECO100 de 3 MW, foto del parque de la Collada del Perelló, Baix Ebre

Estas grandes máquinas –de media, con unos 80 metros de diámetro de palas y unos 120 metros de altura total– se concentran en Catalunya en el altiplano de la Terra Alta, las partes altas de El Segrià, Les Garrigues, Conca de Barberà y Alta Anoia. Todas estas zonas han visto cambiar su paisaje de forma muy importante.

Densidad eólica en el altiplano de la Terra Alta

Pero, aparte del impacto visual, ¿qué impacto tienen estos parques en el mercado laboral de las comarcas del sur? ¿Quién se encarga de hacer que todas estas máquinas funcionen? ¿Dónde vive esta gente?

En general, todas las turbinas eólicas actuales necesitan como mínimo un mantenimiento preventivo anual que suele durar un par de días –los modelos antiguos pueden necesitar 4 o más al año–. Además, deben atenderse rápidamente en caso de avería, por lo que se necesita tener gente cerca de los parques. Se suele calcular que por cada 10 MW instalados hace falta un técnico de mantenimiento. En Catalunya hacen falta alrededor de 130 técnicos para atender todas las turbinas instaladas hasta el día de hoy.

En mantenimiento eólico la responsabilidad suele caer inicialmente, no en manos del propietario, sino en manos del tecnólogo –fabricante de la turbina– y a medida que las máquinas envejecen, y su funcionamiento es conocido por más gente, los propietarios se hacen cargo o subcontratan el mantenimiento de alguna empresa independiente. El punto frontera suele estar sobre los 10 años. En Catalunya esto significa que la mayoría de máquinas instaladas a partir de 2008/2010 en la franja que va de la Terra Alta hasta la Alta Anoia están mantenidas para los fabricantes y no por los propietarios. Como mínimo Alstom-GE, Siemens, Vestas, Acciona y Nordex tienen presencia en el territorio, en algún caso con bases propias fuera de los parques y en otros casos con los técnicos basados a la propia subestación del parque.

Los propietarios de los parques también pueden tener personal presente. Por ejemplo EDPr, la principal eléctrica de Portugal y el segundo operador eólico del mundo después de Iberdrola, tiene cinco supervisores de parque sobre el terreno, en la Terra Alta, la Ribera d’Ebre y el Alt Camp.

De entre los tecnólogos el que tiene el grupo de gente más pequeño es Siemens, porqué sólo tiene el parque de la Fatarella por mantener. Este queda cubierto por una pareja de técnicos de la empresa y el soporte de subcontratistas. El grupo más numeroso, por otro lado, es el que se encarga de las máquinas de Acciona, con casi una treintena de técnicos en Catalunya (Baix Ebre, Segrià, Conca de Barberà y Anoia) y un segundo grupo también de una trentena de personas cubriendo turbinas instaladas al norte de Castellón (Els Ports y Alt Maestrat).

Vestas tiene el otro grupo numeroso, con una treintena de técnicos repartidos entre la base de la Ribera d’Ebre y la de Alta Anoia.

GE y Alstom, sin fusionar sobre el terreno, cubren los parques bajo la responsabilidad de cada uno de los dos equipos independientes que suman una veintena de personas en total, el de GE centrado en la Terra Alta y el de Alstom centrado en la Conca de Barberà.


Preparación de un cambio de generador, en Terra Alta

Os preguntaréis si los que trabajan son gente de la tierra. En general, hay una proporción importante de gente del territorio, pero también hay un grupo  importante que se desplaza a los parques desde las zonas urbanas próximas (sobre todo desde la zona de Reus) y después la gente que se ha trasladado a vivir a las comarcas para tener un trabajo relacionado con las renovables: gente de Galicia, Burgos, Albacete o Valencia se han acabado instalando en nuestras tierras.

Un fenómeno curioso que llega a limitar la presencia de más gente del territorio como técnicos de mantenimiento eólico es la enorme atracción que tienen los sueldos elevados de las centrales nucleares de Ascó, aunque sea con contratos vinculados a las paradas. La energía eólica no puede luchar localmente con esta fuerza pero curiosamente es capaz de atraer a gente desde las zonas urbanas, a pesar de los desplazamientos importantes que requiere cada día. Las nucleares son a la vez un vector de desarrollo y recepción de impuestos pero también una barrera.