WEO2015

¿Qué podemos esperar del sector energético mundial?

Los compromisos climáticos anteriores y posteriores a la COP21 para conseguir un sistema energético más eficiente y sostenible no modifican ni alteran las necesidades energéticas mundiales, que siguen creciendo. Según el escenario central previsto por la Agencia Internacional de la Energía (AIE o IEA en inglés) en la nueva edición del World Energy Outlook, el uso de la energía experimentará a nivel mundial un crecimiento de un tercio hasta el 2040. Los protagonistas principales de este aumento serán la India, que aún depende excesivamente del petróleo y el carbón, China, África, Oriente Medio y el Sudeste Asiático. ¿Cómo hacer que estas dos tendencias –más energía, más sostenibilidad- sean compatibles?

2014: las renovables generan la mitad de la energía producida en el mundo

Con la eólica, la hidroeléctrica y la solar en cabeza, en el año 2014 las energías renovables contribuyeron casi a la mitad de la nueva capacidad de generación eléctrica y, en conjunto, fueron la segunda fuente mundial de electricidad después del carbón. Un buen dato teniendo en cuenta que todavía “no existe una competencia justa”, así lo aseguraba Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, en la presentación del informe energético anual. Y es que a pesar de concentrar el 60% de las inversiones mundiales en el sector de las renovables, las ayudas y los subsidios se continúan asignando, en su mayoría, a las energías fósiles (490.000 millones de dólares en 2014).

En cuanto al alcance de la regulación en materia de eficiencia energética, esto se ha expandido ya a una cuarta parte del consumo global.

Perspectivas hasta el 2040

Para empezar, este 2015 la demanda mundial de energía crecerá en todos los escenarios planteados por la AIE, pero el ritmo vendrá marcado por las políticas gubernamentales y la regulación que se haga de las emisiones permitidas de gases de efecto invernadero. A largo plazo, según el escenario Políticas Nuevas (escenario central del informe) crecerá cerca de un tercio entre 2013 y 2040. En este punto cabe diferenciar entre los países que no forman parte de la OCDE, protagonistas de este crecimiento, y los que sí son miembros, que reducirían sus necesidades energéticas un 3% respecto a la actualidad.

En lo que concierne a la demanda mundial de electricidad, la previsión es que aumente un 70% hasta 2040. Este incremento iría acompañado, pero, de un esfuerzo generalizado para reducir las consecuencias ambientales de la generación de energía necesaria para satisfacer esta subida de la demanda. Con todo, las emisiones de CO2 relacionadas con la energía se prevé que sean un 16% superior en 2040.

El carbón y el petróleo perderían, conjuntamente, un 9% de cuota en el mix energético mundial. Por el contrario, las energías renovables aumentarían su cuota en 5 puntos porcentuales y el gas y la energía nuclear ganarían un 2% cada una. De hecho, en la UE, la generación con renovables podría llegar al 50% del total en 2040, China y Japón alrededor de un 30% y Estados Unidos y la India se situarían ligeramente por encima del 25%.

La mirada puesta en París

Al ritmo actual, las renovables superarían el carbón en el mix energético mundial en 2030 según vaticina la AIE, pero queda mucho por hacer y se debe actuar rápido. “Los líderes mundiales necesitan acelerar la transformación del sector energético”, advertía Birol a tres semanas vista de la Cimera del Clima de París y con la constancia que los compromisos previstos no son suficientemente ambiciosos para evitar un calentamiento global de 2,7 grados centígrados respecto a la era preindustrial. Además, recomienda a los participantes de la COP21 ser valientes y garantizar compromisos a largo plazo cada vez más fuertes, enviando de este modo un mensaje claro a los inversores.

En este sentido, la AIE aconseja ser más ambiciosos para evitar los efectos del cambio climático a través de una serie de recomendaciones: cerrar progresivamente las centrales de carbón menos eficientes y prohibir su construcción; reducir las emisiones de metano en la producción de gas y petróleo; regular y aumentar la eficiencia energética en los sectores de la industria, los edificios y el transporte; incrementar cerca del 50% la inversión en tecnologías renovables y a su vez eliminar progresivamente las subvenciones y las ayudas a los combustibles fósiles para usuarios finales para 2030.

De hecho, en la presentación del informe en Londres, Birol ponía énfasis en los dos últimos consejos enumerados: “Consideramos que la eficiencia energética y las energías renovables son las dos herramientas más importantes de los países para hacer frente al problema del cambio climático y conseguir los objetivos”. Es realmente prometedor que incluso una organización asociada históricamente con el petróleo como es la AIE admita un futuro esperanzador y el papel trascendental de las renovables en esta cruzada contra el cambio climático.