PAA: las siglas de la esperanza renovable

Son las siglas de moda, la promesa de un salto exponencial en el sector de las energías renovables. ¿Pero qué es exactamente un PPA y por qué causan tanta sensación? Este modelo de compraventa, que garantiza seguridad financiera y mejora la planificación y la rentabilidad de los proyectos renovables, será cada vez más habitual a medida que las tecnologías limpias se incorporen en la dinámica del mercado y, en el caso del Estado español, cuando la regulación actual se adapte a las necesidades del nuevo mercado de la energía.

¿Qué es un PPA?

Se trata de un acrónimo de la expresión inglesa Power Purchase Agreement (en castellano, acuerdo de compra de energía), que denomina un acuerdo de compraventa de energía a largo plazo entre un generador y un comprador (también llamado «offtaker»). Los compradores pueden ser bien consumidores finales (generalmente grandes empresas) o comercializadores que actuarán de intermediarios y revenderán la energía a otros consumidores, normalmente más pequeños.

Mediante el contrato o PPA, productor y comprador establecen todos los detalles de la transacción: tiempo de validez, plazo para entregar la electricidad, penalizaciones en caso de incumplimiento, formas de pago, etc. En el mundo ya es habitual ver PPAs, de hasta diez años o más, pero en el Estado español, donde la legislación aún constituye un obstáculo para este modelo, la duración actualmente suele ser menor, de unos cinco años.

Muchas grandes multinacionales como Google, Amazon o Facebook ya han incorporado este modelo de gestión de la energía. En el Estado español, donde estas tipologías de contratos empiezan a ganar popularidad, un caso conocido es el de Calidad Pascual.

¿Para qué resulta interesante?

Con un buen PPA, todas las partes ganan. Los generadores garantizan los ingresos para financiar sus proyectos gracias a que el acuerdo les permite establecer un precio de venta estable a largo plazo, y los compradores fijan los costes vinculados a la electricidad durante ese mismo plazo. En resumen, este tipo de acuerdos garantizan el suministro de energía limpia a largo plazo a un precio competitivo para las dos partes, y se mejoran así los aspectos del sector como la seguridad financiera, la planificación de los costes de la energía y la visibilidad de los precios más allá del mercado actual.

Aún con las ventajas, la evolución de los mercados y del precio de la energía harán que con tiempo el acuerdo resulte más beneficioso para un parte que para la otra. Por esto existen diferentes tipologías de PPA, básicamente “físicos” y “financieros”.

En los físicos, el comprador se conecta directamente a una instalación renovable determinada sin pasar por la red eléctrica. Los financieros, en su caso, son más flexibles y permiten minimizar los riesgos asociados al contrato físico en incluir la compensación de las diferencias generadas con el precio a largo del tiempo. En el caso de las PPAs, indirectas como estos, el promotor derrama la energía renovable generada a la red eléctrica y la utiliza para el intercambio. El comprador obtiene un precio más económico que el del mercado, y el productor consigue ingresos estables que garanticen la rentabilidad del proyecto.

Energía verde a precio competitivo

El PPA es una modalidad contractual que aunque exista desde que se empezaron a comercializar las energías renovables, principalmente en Estados Unidos, ha crecido exponencialmente con el surgimiento de subastas y concursos alrededor del mundo. Con la competitividad que han ganado y continúan ganando las energías renovables, este modelo ha sido central en determinados mercados, como México o Chile, pero en otros, como los europeos, la regulación limita aún más su popularización.

Estas iniciativas no solamente benefician las partes que signan el contrato, sino que también facilitan el uso de energía limpia y sostenible por parte de grandes consumidores y a largo plazo, también facilitan el cumplimiento de los objetivos de sostenibilidad de las empresas, fundamentales en la lucha contra el cambio climático.

Las certificaciones de origen de la energía asociada con este tipo de acuerdo, capaz de ofrecer reducciones muy significativas de las emisiones de CO2, es también un sector que está creciendo y desarrollándose rápidamente en la actualidad.

Abriendo puertas al futuro de la energía

A finales de 2016, la plataforma RE-Source, impulsada por WindEurope, SolarPower Europe, RE100 y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD), coordinó la signatura de una carta a los ministros de energía europeos por parte de más de 50 multinacionales para pedir que la Directiva sobre Energías Renovables después de 2020 incluyera la eliminación de las barreras regulatorias que han limitado la expansión de los PPAs corporativos en Europa.

En el caso del Estado español, tal como ha declarado recientemente Rocío Sicre, presidenta de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), esta situación ha provocado que se estén signando acuerdos similares a los PPA pero con un esquema complejo que implica más riesgos e incertidumbres tanto financieras como fiscales y regulatorias.

En la carta a los ministros europeos, Re-Source subraya el papel central que los PPAs corporativos tendrán en la transición energética de las próximas décadas, y su incapacidad para ayudar a los países miembros a lograr los objetivos renovables establecidos y a la vez dinamizar la economía a través de nuevos modelos de negocio.