P 2X o V2G? Desciframos el almacenamiento de energías renovables

P 2X, P2G, V2G … A medida que avanzan las industrias renovables y se abren vías de innovación en el sistema energético, el debate público se llena de complicadas siglas. En este post, en desciframos algunas.

Caminos diferentes, objetivo común

En general, los nuevos sistemas que se esconden detrás de estas enrevesadas siglas tratan de una manera u otra de dar respuesta a uno de los grandes retos de la transición energética: compensar la intermitencia natural de las tecnologías renovables con sistemas de almacenamiento.

De este modo, podremos disponer de la electricidad excedente generada durante los picos de producción cuando no sople el viento, o cuando no brille el sol. Son, pues, caminos diversos con un objetivo común: mejorar la estabilidad, la eficiencia y la seguridad de suministro de las energías renovables.

P 2X: Power-to-X

La P, significa ‘power’, energía. La X representa las diferentes tecnologías de conversión que podrían utilizarse para almacenar los excedentes de energía procedentes de fuentes renovables.

Así, P2G (G significa ‘gas’) hace referencia a las tecnologías que permiten utilizar el hidrógeno como vector energético y convertirlo en una solución de almacenamiento, que contribuiría a equilibrar la demanda y los recursos de generación renovable.

Otras tecnologías proponen diferentes conversiones de la electricidad renovable. Por ejemplo, P2H (energía a calor) propone aprovechar los excedentes renovables para generar el calor necesario en edificios o sistemas industriales, y P2L (energía a líquido) hace referencia a la producción de combustibles líquidos sintéticos.

P2G: puede el gas ser renovable?

Aunque actualmente la mayor parte del hidrógeno se produce a partir de gas natural, un combustible fósil que emite CO2 cuando quema, el mismo proceso ya puede hacerse utilizando electricidad renovable. Es lo que se conoce como hidrógeno renovable ‘, un cambio que en un futuro podría facilitar la descarbonización de la industria del gas.

La tecnología P2G propone, pues, que la energía renovable sobrante durante los picos de producción se utilice para producir hidrógeno, que a su tiempo puede volverse a transformar en electricidad a través de las pilas de combustible, gracias a una combinación electroquímica con oxígeno, y utilizarse para impulsar vehículos u otras maquinarias.

V2G: los coches eléctricos como ‘hub de baterías’

Las baterías de ión litio, el desarrollo de las que avanza a toda velocidad, no sólo son un componente clave en el desarrollo de los vehículos eléctricos y la descarbonización de los sistemas de transporte. También son una solución de almacenamiento que dará el impulso definitivo a las tecnologías de producción de energía renovable.

A través de su batería, un coche eléctrico es capaz tanto de recibir energía de la red eléctrica (cuando se enchufa para cargarse) como de suministrarla a otros dispositivos o devolverla a la red. Este segundo uso de la batería es lo que se conoce como tecnología V2G, ‘vehicle to grid’: sistemas que permiten a la red recuperar la electricidad almacenada en los coches eléctricos cuando éstos no están circulando, por ejemplo durante la noche. De este modo, los coches eléctricos podrían convertirse en una solución de almacenamiento energético móvil.

No son pocas las sinergias que se están creando entre las energías renovables y la movilidad eléctrica, dos sectores que saben que comparten el mismo futuro. Por ejemplo, la Asociación Empresarial Eólica (AEE) y la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (AEDIVE), ya están colaborando para acelerar el desarrollo de una movilidad basada en energías procedentes de fuentes renovables. Entre los principales objetivos está el de potenciar la utilización de energía eólica para la cobertura de las infraestructuras de recarga masiva, así como el desarrollo de los sistemas de almacenamiento eléctrico y de gestión de la demanda.

A medida que las regulaciones nacionales e internacionales intensifiquen las exigencias de minimización de las emisiones de carbono, la participación de las energías renovables en la red eléctrica, y por tanto también el sector del almacenamiento energético, serán piezas cada vez más importantes para hacer efectiva la transición energética hacia sistemas más limpios y sostenibles.