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Optimismo y confianza en el futuro: el estado de ánimo de la eólica en el Estado

En el año 2017, los 47.628 GWh generados por la energía eólica representaron entre el 18% y el 20% del mix energético del Estado, una señal de la buena salud actual de un sector que se prepara para resurgir después de cinco años bajo mínimos. La eólica ya tuvo un importante impacto sobre la economía española en 2017: una contribución al PIB estimada de 3.394 millones de euros. Así lo señala el Estudio Macroeconómico del Impacto del Sector Eólica en España 2016-2017, el último informe publicado por la Asociación Empresarial Eólica (AEE) que analiza la evolución de esta industria entre 2016 y 2017.

La eólica ya es la segunda tecnología después de la nuclear, y se prevé que se mantenga esta posición también en 2018. Así mismo, según los datos de la AEE, el aumento de la potencia eólica en 2016 (38 MW), y 2017 (66 MW), tuvo un ritmo bastante bajo, aunque aún superior de los años inmediatamente anteriores. Cabe recordar que en 2015 no se instaló ni un solo megavatio en todo el estado.

Buena salud y optimismo de la energía eólica

El documento muestra el estado de ánimo del sector eólico, reanimado y lleno de optimismo. Si hace un par de años el debate giraba en torno al nefasto impacto de la reforma energética y el crecimiento de la industria estatal hacia el exterior, ahora las miradas están todas puestas en la capacidad de adaptación de las empresas del sector, el auge internacional de las renovables y las oportunidades de futuro.

“Pocos sectores de la economía española pueden estar tan orgullosos de su adaptación al cambio climático como el sector eólico”, afirmó la presidenta de la AEE Rocío Sicre durante el acto de presentación del estudio. Y es que otro de los indicadores destacados  en el informe es la internacionalización. En 2017 las exportaciones limpias ascendieron hasta los 1.500,4 millones de euros, una cifra histórica que supone un 65% de contribución directa al PIB del Estado y que sitúa la eólica en el lado de los sectores económicos tradicionalmente importantes como el del calzado y el del vino.

Positivo para la economía, y por el clima

Después de cinco años bajo mínimos, en el cual el sector sufrió una importante pérdida de puestos de trabajo, en 2017, un momento en el cual las cifras de paro aun preocupan alrededor del territorio, el sector eólico y las industrias relacionadas generaron puestos de trabajo para 22.378 personas.

A parte del impacto positivo sobre la economía reflejado por todas estas cifras, el informe de la AEE también recoge que la energía eólica supuso la mitigación de 25 millones de toneladas de CO2 anuales, y evitó la importación de combustibles fósiles por un valor de 1.506 millones de euros.

Claves de futuro de la eólica

Después de las subastas del 2016 y 2017, la industria eólica estatal tiene previsto instalar 4.600 MW hasta 2020. Según el estudio de la AEE, en 2020 la potencia eólica instalada en Espanya logrará los 28.000 MW.

Pero para que esto sea posible, se deben cumplir requisitos externos en el propio sector pero que afectan profundamente su desarrollo: un marco regulatorio estable, esquemas de mercado que promuevan

la reactivación de la actividad industrial, favorecer el repotenciamiento y el alargamiento de la vida de los parques eólicos más antiguos, impulsar la electrificación del territorio, y promover la innovación en la industria eólica.

El sector eólico ha demostrado una gran capacidad de adaptación durante los últimos años. Un ejemplo de esto es la irrupción del sector de fabricantes de estructuras de eólica marina o offshore, una tecnología en auge que, como explicábamos en el post Los beneficios de la eólica marina para la economía, según IRENA, se espera que crezca considerablemente en los próximos años. En España ya se construye buena parte de la tecnología que está instalándose alrededor de Europa.

El futuro es un camino lleno de oportunidades para la eólica estatal. La industria está preparada, pero no puede recorrer sola este camino. El soporte de las instituciones es clave.