Nou govern, nou horitzó d’esperança per a les renovables a l’Estat

Nuevo gobierno, nuevo horizonte de esperanza para las renovables en el Estado

El sector de las energías renovables en España aún está integrando el radical cambio de rumbo de las políticas energéticas y medioambientales que ha supuesto la imprevista llegada a la Moncloa del socialista Pedro Sánchez como resultado de la moción de censura al gobierno del popular Mariano Rajoy votada en el Congreso de los Diputados el pasado 1 de junio.

A pesar de su carácter y en teoría temporal, el nuevo gobierno del PSOE ha optado des del primer minuto al poder para hacer rápidos e impactantes golpes de efecto en áreas donde el prolongado gobierno previo había generado insatisfacción y contrariedad durante años. Una de estas áreas es sin duda la de las políticas medioambientales y de lucha contra el cambio climático, y en particular el soporte a la mejora de las condiciones legales y económicas que garantizan un desarrollo serio y estable de las energías renovables, un sector tecnológico clave alrededor del mundo para avanzar la descarbonización de la economía y lograr los objetivos de reducción de emisiones contaminantes establecidos por la Unión Europea y el histórico acuerdo internacional signado en París el 2015.

Una apuesta con nombre y apellidos

En las últimas semanas, Teresa Ribera, nombrada ministra para la Transición Ecológica del nuevo gobierno aun no hace ni un mes, ha sido el rostro de la apuesta del nuevo gobierno de construir un modelo económico sostenible. Día sí día también, Ribera ocupa titulares en los medios de comunicación que están enviando un mensaje bien claro a los ciudadanos, a la Unión Europea (UE)  y a la comunidad internacional: España ha cambiado radicalmente su posición en la misión global para frenar el cambio climático.

El objetivo del intenso trabajo de Ribera como ministra parece bien claro: situar España al lado de los países que apuestan por objetivos de reducción de emisiones ambiciosos y lideran el desarrollo de los sectores económicos fundamentales para que la ya citada transición energética sea una realidad el más pronto posible. Tal como explica Ribera “el objetivo debería estar alrededor de un 20% menos por lo que hace a las emisiones de 1990. Traducido en las cifras de hoy, significaría un poco más de un 45% de reducción. Eso significa un impulso inmenso en las medidas de eficiencia energética y un nivel de penetración muy fuerte de las renovables, dejando prácticamente a final de la década de los veinte o principios de los treinta un sistema eléctrico con muy pocas emisiones”.

Además de anunciar para el agosto un nuevo borrador de la Ley de Cambio Climático que revise las “insuficiencias” del documento heredado del anterior gobierno popular, la nueva ministra ha hecho diversos gestos en el entorno de la UE. El 25 de junio Ribera se sumó a los países europeos más medioambientalmente comprometidos para presentar una declaración conjunta que presiona las instituciones europeas a adoptar objetivos de reducción de emisiones más ambiciosos, y donó soporte a una propuesta de la Comisión Europea sobre reducción de emisiones en el transporte. “Es imposible reducir emisiones sin abordar un cabio en el modelo actual de movilidad”, explicó en un comunicado.

Si el nuevo gobierno ha sido rápido en tranquilizar al sector, este también ha estado ágil tanto en el momento de trasladar peticiones al nuevo ejecutivo como en el momento de dar la bienvenida a las promesas.

Estabilidad legislativa: la promesa más esperada

El imprevisible curso de la historia quiso que la inauguración del Congreso Eólico 2018 fuera el primero acto oficial de José Domínguez Abascal, el nuevo secretario de Estado de Energía del Ministerio para la Transición Ecológica, hasta antes de tomar posesión del cargo.

Domínguez fue el encargado de trasladar la promesa más esperada en los últimos años para el sector eólico, para toda la industria renovable y para los inversores por todas partes interesados en proyectos renovables de riesgo limitado: el gobierno hará “todo lo necesario para que haya una regulación y unas reglas del juego que permitan ser predictibles”. El nuevo secretario de Estado de Energía hizo también referencia a “errores” cometidos en el pasado respeto a la “inestabilidad, insuficiente confianza y hasta abusos”, y aseguró que es “una prioridad” establecer un marco estable para el desarrollo del sector de las tecnologías de energía renovable.

Detrás de tanto movimiento resuena posiblemente la misma esperanza compartida: que la industria renovable española pueda recuperar el liderazgo de un sector actualmente en auge alrededor del mundo, y recuperar así también el tiempo perdido durante los últimos años de políticas poco favorables a su crecimiento.