Las grandes empresas internacionales apuestan por las renovables

Las renovables ya no son sólo terreno de la energéticas. De un tiempo a esta parte empresas de sectores tan diversos como la tecnología o los medios de comunicación también se han empezado a interesar por esta fuente de energía limpia y han apostado por invertir en ella. Gigantes del tamaño de Google, Apple, Microsoft, Yahoo o Amazon, entre otros, hace ya tiempo que han entrado en el negocio de las renovables.  

Hace un par de meses Apple anunciaba una nueva inversión en energías renovables. Esta vez aportará 850 millones de dólares en una inmensa planta solar situada en California que servirá para abastecer el nuevo Campus de la empresa. Su CEO, Tim Cook, explicaba orgulloso que el gigante tecnológico hace años que ha decidido emprender la carrera de las renovables sobretodo basándose en criterios ecológicos. No en vano, a principios de 2014 Apple se encontraba en cuarta posición del Top 30 de las compañías tecnológicas y de telecomunicaciones de la EPA. Un puesto que se ha ganado a pulso gracias al uso del cien por cien de energía limpia y renovable en sus centros de datos.

Pero lo cierto es, que a parte de este loable e importante argumento, con esta nueva maniobra la empresa de la manzana conseguirá ampliar su potencial económico y además, reducirá sustancialmente su factura energética a través del auto-abastecimiento que estas instalaciones le aportaran.

Por su parte, Google anunciaba hace unos días que participaría en la financiación de dos importantes proyectos basados en energías limpias en Estados Unidos: el parque eólico Balko, en Oklahoma, -donde invertirá 76 millones de dólares y formará parte de un grupo de inversores entre los cuales está General Electric Capital, Bank of America,Merrill Lynch y Citybank- y la planta fotovoltaica Red Hills, en Utah -donde invertirá 157 millones de dólares de los 188 totales y que contará con una potencia instalada de 104 MW-.

Con su aportación en estas dos importantísimas instalaciones, el gigante tecnológico refuerza de manera contundente su apuesta por las energías renovables que ya emprendió hace unos años cuando decidió invertir 300 millones de dólares en una instalación de placas solares en viviendas particulares. En aquel momento, Google entró en este negocio de la mano de la empresa SolarCity, especializada en la instalación de placas solares a bajo coste. Una inversión que le reportó no sólo una fuente considerable de energía limpia y a coste moderado, sino que además, también le permitió diversificar su capital.

En total, Google ya ha participado en 19 proyectos relacionados con las energías limpias en las que ha invertido más de 1.500 millones de dólares. Entre estos proyectos destacan la implantación de cuatro plantas fotovoltaicas a gran escala en California, una planta termosolar, la aportación de cerca del 40% en la red eólica Atlantic Wind Connection y la creación de los parques eólicos Alta Wind Energy Center de 270 MW y Shepherds Flat de 854 MW en Estados Unidos, entre otros.

Ikea y “The Guardian” también con las renovables
Pero no sólo han entrado en el negocio de las renovables compañías tecnológicas. Empresas de otros sectores, como Ikea o el periódico británico “The Guardian” también han decidido apostar por las energías limpias.

Ikea anunció hace unos meses su intención de adquirir 55 aerogeneradores en el sur de Estados Unidos, una inversión que prevé generar 165 MW. Con este movimiento la compañía pretende ganar cuota de mercado en el país y para conseguirlo, este parque eólico supone un elemento clave gracias a su compromiso de producir tanta energía renovable como la que consume antes de 2020. La empresa prevé poner en marcha el suministro en las próximas semanas y conseguir que el parque funcione a pleno rendimiento de cara a final de año.

En la misma línea, el diario británico “The Guardian” anunciaba, hace poco más de una semana, el inicio del proceso de desinversión de los más de 800 millones de libras esterlinas de su cartera de inversiones en energías fósiles. Una noticia que más allá de lo estrictamente económico, es especialmente significativa porque supone un antes y un después entre las relaciones del medio de comunicación y las empresas que tienen como modelo de negocio los combustibles fósiles. Con este gesto, “The Guardian” se desmarca de la línea anterior y se decanta sin embudos por las energías limpias marcándose como meta principal la autosuficiencia energética y las emisiones cero. Un caso hasta el momento inaudito entre los medios de comunicación mundiales, a menudo fuertemente influenciados por los poderes económicos y políticos que acostumbran a marcar, bajo presiones monetarias, la agenda informativa de periódicos, radios y televisiones en general.

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