La regulación del autoconsumo, ¿freno o oportunidad de negocio?

El Ministerio de Industria ha confirmado esta semana que aprobará el peaje por el autoconsumo eléctrico el próximo mes de julio.  Ni las quejas ni el rechazo por parte de consumidores y empresarios del sector han conseguido frenar una propuesta que hacía tiempo que se había anunciado – el borrador de ley se redactó hace ahora dos años- y que siempre ha estado rodeada de controversia.

La entrada en vigor del  denominado “impuesto al suelo” -peaje de soporte, según el Gobierno – regulará la producción energética solar- y también la eólica- producida desde las propias casas y empresas, un nicho de mercado que había encontrado el sector fotovoltaico para seguir desarrollando el sector a pesar de los recortes en su retribución aplicadas desde julio de 2014.

El decreto ley prevé el establecimiento de un peaje para poder hacer uso de la energía autogenerada que afectará sobre todo a particulares y empresas –especialmente a las Pymes- y de una tarifa adicional en el caso de que utilicen la red para poder hacer uso de esta energía. Además, la normativa contempla la aplicación de multas para todas aquellas instalaciones que no estén en regla.

Las cifras concretas del peaje todavía no están claras y desde el Gobierno se ha explicado que se tienen que acabar de perfilar. A día de hoy, sin embargo, se habla de diferentes importes que irían de los 0,04 euros por kWh por grupo tarifario 3.0, a los 0,089 euros por potencias inferiores a los 10Kw.

Esta es una mala noticia para el sector de las renovables, ya que se trata de una medida que pone freno al desarrollo de estas tecnologías energéticas.

Oportunidades de negocio
Pero no todo el mundo considera esta normativa como un freno seguro para las renovables. La Cátedra de Energía de Orkestra de la Universidad de Deusto, en el País Vasco, considera que el sector cuenta con múltiples oportunidades de negocio. A través de su informe, que lleva por título “Smart Energy: nuevas aplicaciones y modelos de negocio”, el grupo  identifica cuáles son los cambios que está sufriendo el sector energético y cuáles los modelos nuevos de negocio que se pueden derivar.

El estudio deja claro que la nueva legislación no conseguirá frenar la expansión de este sector ni la entrada de nuevos actores en el panorama energético y destaca favorablemente, el nuevo papel activo del consumidor y la posibilidad de que se convierta en “prosumidor”, es decir, en generador de su propia energía destinada al autoconsumo.

El informe detalla ocho nuevos modelos de negocio, de lo cuales los tres primeros se basan en la generación distribuida de electricidad: el subministro de sistemas, los servicios de Leasin –donde por ejemplo  la compañía SolarCity ya se ha convertido en líder del mercado de instalación de paneles solares en los hogares de Estados Unidos –y el rent-the-space –en el cual el promotor del proyecto instala un sistema de generación distribuida en un espacio de alquiler-.

En lo que a la gestión de la demanda se refiere, desde la cual el propio consumidor puede hacer un uso racional y optimizar su consumo eléctrico, habrían 3 nichos de negocio más: los servicios energéticos –de los que se suelen hacer uso en las empresas o industrias-, las smart home – en las que el propio cliente gestiona su consumo mediante la monitorización o consejos de la propia comercializadora- y el demand response – con el que se paga al cliente por interrumpir su consumo en momentos determinados del día a petición del gestor de la red-.

Finalmente, el estudio remarca dos posibles modelos de negocio que denomina como sistemas de agregado por zonas, en los que por un lado se gestiona la generación distribuida y los sistemas de gestión de la demanda –las denominadas virtual power plants-, y por otra se crea un microgrid mediante un sistema de generación distribuida.

Con esta visión optimista, el informe concluye que las restricciones legislativas no deben suponer una pega para el desarrollo y el éxito del sector de las renovables y destaca que la democratización de este tipo de productos –desde las placas solares hasta los minigeneradores- facilita que su uso, con el correspondiente volumen de negocio que de este se derive, se generalice.