La minieólica y el autoabastecimiento energético urbano

Cuántos de nosotros  no hemos imaginado una ciudad limpia, autoabastecida y autosuficiente energéticamente? En esta línea está trabajando ahora el Ayuntamiento de Barcelona con su plan de autosuficiencia energética, el objetivo del cual es maximizar la generación de energía renovable dentro de la ciudad y reducir el consumo global de energía. 

En este contexto, la energía minieólica tiene su espacio. Pero hay otras ciudades y países a nivel europeo que nos llevan ventaja en el uso urbano de minieólica. Desde hace tiempo la producción energética distribuida -un sector que según la Asociación Mundial de la Energía ya cuenta con un millón de miniaerogeneradores en todo el mundo– se ha convertido en el futuro para muchos países europeos como por ejemplo Polonia, Dinamarca o Gran Bretaña.

La facilidad de instalación que tienen y sobretodo, el apoyo del sistema legislativo que regula este tipo de actividades en algunos países, han hecho que este modelo se extienda rápidamente por el norte de Europa, abaratando la factura eléctrica en las economías familiares y en las pequeñas empresas.

Inglaterra es el mejor exponente de este fenómeno cada vez más extendido. El país se sitúa como el primer exportador mundial de miniaerogeneradores y la visión de pequeños aerogeneradores culminando los techos de edificios no es extraña en ciudades como Londres o Manchester. En Croydon, uno de los distritos de la capital británica, la instalación de estos miniaerogeneradores –que oscilan entre los dos y los quince metros- en los techos de las casas ha hecho posible el autoabastecimiento de las familias que habitan allí.

El mismo camino sigue Escocia, donde ya hace unos años que el gobierno se marcó como objetivo conseguir que el 80% del total de la energía que produce sea renovable el 2020 -hoy ronda el 25%- gracias en buena parte, a la implantación de minieólicas en espacios urbanos de forma generalizada.

En otros puntos del norte de Europa también trabajan en favor de esta energía limpia. Dinamarca y Polonia han puesto en marcha un sistema de primas en favor del desarrollo del mercado de la minieólica especialmente beneficioso para las familias y las pequeñas empresas. En el caso de Dinamarca, además, la entrada en vigor de esta ayuda para la instalación de pequeños autogeneradores supone un refuerzo en una línea política altamente comprometida desde hace años con las energías renovables. La intención del gobierno escandinavo es complementar el modelo de grandes turbinas -gracias al cual cuenta con la cuota de energía eólica más alta del mundo- con el de las pequeñas unidades, de tal forma que el país sea energéticamente autosuficiente.

En cuanto a España, existen algunas iniciativas similares para implementar y potenciar la minieólica pero la legislación sobre el tema aún está muy lejos de la británica o la danesa. A pesar de esto, hay algunas iniciativas que muestran como este podría ser un modelo de éxito, como el pequeño aerogenerador de nueve metros en la estación de tren de la Aldea-Amposta con una potencia de cinco kilovatios, por ejemplo.

En Canarias, el Ayuntamiento de Las Palmas también es pionero en la aplicación de una ordenanza específica en el terreno de la minieólica así como en la instalación de 5 pequeños molinos en diferentes puntos de la ciudad en el año 2011. Con esta acción, el ayuntamiento ha apostado por los autogeneradores como “fuente de negocio y ocupación” a la vez que pretenden “dar ejemplo” en lo que definen como “el camino del futuro”.

No obstante, en España estas iniciativas no pasaran de ser experiencias puntuales sino se desarrolla de una vez una reglamentación que fomente la autoproducción y el autoconsumo. Aunque de momento la iniciativa legislativa en curso de aprobación incorpora un peaje para conectar las instalaciones a la red eléctrica que imposibilita su rendibilidad. Sólo las instalaciones aisladas podrían serlo y con esto no hay suficiente para conseguir una generación representativa y para fomentar una industria potente.