La eólica marina podría destronar el petróleo en inversiones el 2022

Poco a poco, las energías renovables van ganando protagonismo en el panorama internacional. El colapso del mercado petrolero, provocado por la pandemia de la COVID-19, es uno de los ejemplos más recientes. Los efectos colaterales del coronavirus no sólo han retrasado numerosos proyectos y desarrollos de petróleo y gas en la Unión Europea, colocando la inversión del capital en trayectoria descendente, sino que también ha puesto el foco del debate en la necesidad de acelerar la transición ecológica hacia un modelo medioambiental más sostenible.

En este sentido, la compañía de investigación energética Rystad Energy prevé, de cara al 2021, un empate en las inversiones de capital en energía eólica marina y producción en petróleo y gas y, de manera exponencial, un cambio de tornas que situaría la eólica marina al frente de las inversiones en el continente europeo entre finales del 2021 y principios del 2022.

El gráfico, elaborado por el equipo de Rystad Energy, muestra la evolución de la abundante oferta de petróleo y la caída progresiva de su demanda, que ha acabado desencadenando la bajada de los precios del crudo. Por el contrario, de acuerdo con los datos, la irrupción de la energía eólica marina no será sólo puntual, sino que también tendrá un crecimiento sostenido y escalonado hasta el 2030. Ante este nuevo contexto, Europa será clave en el desarrollo y consolidación de la eólica marina, ya que representa el 80% de la capacidad instalada a nivel mundial, y tendrá que apostar por una reconversión energética que permita alcanzar el objetivo fijado de reducir las emisiones contaminantes hasta el 40%.

Una tecnología clave para las compañías energéticas

El descenso progresivo que se vaticina del petróleo no es ni mucho menos el motivo principal de este sorpasso en inversiones de la eólica marina. En este caso, la eólica marina lleva mucho tiempo cargando pilas para situarse al frente. El equipo de investigación de Wood Mackenzie, ha identificado varias razones que explican este nuevo impulso para convertirse en una tecnología clave para los futuros planes de las grandes compañías energéticas.

En el argumentario, se destacan dos causas: la primera es la mejora exponencial y la innovación de la tecnología, liderada por un sector OEM (Fabricante de Equipos Originales) muy global y muy competitivo que está generando nuevas instalaciones cada vez más grandes y con unas ganancias de producción cada vez más elevados en proporción con los costes. La segunda causa deriva de las políticas de apoyo por parte de los gobiernos, que hace una década que están incentivando la energía eólica marina como una de las herramientas para reducir los gases del efecto invernadero. El Reino Unido, Alemania y Dinamarca tomaron las riendas de este objetivo y, más adelante, países como China también se han acabado sumando a la apuesta por la eólica marina.

Así pues, nos encontramos ante un cambio de tendencias donde la energía eólica marina se presenta como uno de los grandes impulsores de las industrias europeas que, poco a poco, podría acercarnos a la tan deseada «descarbonización» del sector energético mundial.