La eólica catalana, estatal y global se ofrece para impulsar la economía post-COVID

Tanto en Cataluña y en el Estado como en el ámbito global, la industria eólica ha dado un paso adelante para ofrecer una mano a las instituciones en la recuperación económica y social posterior a la crisis provocada por la pandemia de la Covid-19.

Cataluña, en desventaja

En Cataluña, Eoliccat ha hecho llegar al gobierno una propuesta en colaboración con UNEFCAT para impulsar la recuperación económica del territorio a través de la promoción de proyectos renovables. El plan incluye tres ejes de acción: tirar un programa de créditos blandos para promover proyectos renovables, especialmente de autoconsumo, y acelerar su tramitación; reactivar de la ponencia de energías renovables parada por el estado de alarma, clave para poder aprovechar la próxima convocatoria de subastas; y crear un fondo de compensación territorial para promover actividades relacionadas con el medio ambiente y el desarrollo local en los territorios donde se instalen las nuevas plantas de generación.

Para cubrir los objetivos de renovables del Gobierno y la Unión Europea, será necesario implantar 4.092,35 MW de nueva capacidad eólica hasta el año 2030, lo que se estima que requerirá una inversión de 3.965,5 millones en instalaciones eólicas. Sin embargo, Cataluña con retraso respecto a otras comunidades autónomas del Estado: de un total de 123 proyectos (3.904,5 MW) con autorización administrativa previa y de construcción, sólo 6 (168,75 MW) se encuentran en Cataluña, y ninguno de ellos ha comenzado las obras porque tienen tramitaciones pendientes.

Un sector estratégico presente y futuro

La Asociación Empresarial Eólica (AEE), por su parte, ha presentado también un conjunto de medidas para aprovechar las oportunidades que brinda la energía eólica para relanzar la economía a corto y a largo plazo. En el comunicado la AEE recuerda que la industria del viento, con 227 fábricas y el 100% de la cadena de valor en el Estado, ya es actualmente un sector estratégico, que aporta el 0,35% del PIB y emplea a 25.000 personas, y puede por tanto funcionar como clave estructural y de resiliencia para construir «una actividad económica resistente en el futuro».

La propuesta de la AEE incluye seis medidas de choque para proteger los puestos de trabajo y la inversión, y seis medidas estructurales, principalmente de impulso de un marco normativo y protocolos para hacer de la industria eólica un sector fuerte y resiliente, capaz de hacer frente a crisis futuras. Para la asociación estatal, es fundamental que el Ejecutivo materialice los objetivos establecidos en el Plan Nacional Integrado (PNI) de Energía y Clima 2021-2030, eliminando las barreras administrativas aún sin resolver, primero debido a la inestabilidad política y ahora por la pandemia.

Auge eólico en todo el mundo

En el ámbito global, un grupo de empresas del sector eólico de todo el mundo han firmado un manifiesto que, bajo el título ‘La energía eólica es clave en la recuperación económica mundial’, destaca el papel que, en el actual contexto de crisis post-COVID, la industria puede hacer para ayudar a los gobiernos a impulsar la recuperación y construir una economía fuerte en el futuro. En este sentido, el manifiesto recuerda la capacidad de creación de empleo de una tecnología de generación de energía limpia en auge, que contribuye a alcanzar tanto la necesaria seguridad energética como los objetivos de reducción de emisiones impulsados ​​internacionalmente.

Han firmado el manifiesto unas 50 empresas en total, europeas (WindEurope) y estadounidenses, y también de países como China, Rusia e India. También es signatario el Consejo Mundial de la Energía Eólica (GWEC).