La energía eólica podría frenar los huracanes

Que la energía eólica es una fuente de energía renovable, limpia y que no emite gases de efecto invernáculo es una cosa que actualmente quien más quien menos ya tiene clara. Lo que quizás no sabe tanta gente es que aparte de esta aplicación, la eólica, tiene otras, algunas tan curiosas como la de minimizar los efectos producidos por los temibles huracanes.

Así lo apunta un estudio realizado por el ingeniero y profesor titular de la prestigiosa Universidad de Stanford, en Estados Unidos, Mark Z. Jacobson. El estudio, creado con el objetivo de registrar los efectos que producen los huracanes sobre los parques eólicos situados en alta mar, ha demostrado que las turbinas pueden interrumpir un huracán, consiguiendo reducir la velocidad del viento hasta casi 150 kilómetros hora y disminuyendo el nivel de las olas en un 50%.

Para llegar a esta conclusión, Jacobson ha desarrollado durante dos décadas un simulador mediante el cual se puede provocar un huracán de forma ficticia y estudiar qué efectos favorables pueden producir las turbinas eólicas en un escenario real. El sistema ha trabajado con los datos registrados durante algunos de los huracanes que más daño han hecho en Estados Unidos durante  los último años, como el Isaac –que tuvo lugar en Nueva Orleans en 2012-, el Sandy –en Nueva York, el mismo año- o el devastador Katrina –que arrasó con Nueva Orleans en 2005-.

A diferencia de los patrones climáticos normales que conforman el clima global a largo plazo, los huracanes son fenómenos inusuales y asilados que se comportan de manera diferente. Precisamente en base a esto, Jacobson y su equipo formularon una hipótesis de que un huracán podría verse más afectado por los aerogeneradores que por los vientos normales, y de esta manera emprendieron su proyecto.

A pesar de que por ahora se trata solamente de una simulación hecha por ordenador, los resultados no dejan de ser sorprendentes. Según los datos, ante un hipotético huracán, la presencia de aerogeneradores provocaría una desaceleración de los vientos y una disminución de su retroalimentación, cosa que produciría una frenada drástica –de casi el 79%- de la intensidad de este fenómeno atmosférico.

Las conclusiones del estudio, publicadas desde la revista Nature Climate Change, también apuntan a que los parques eólicos marinos podrían resistir, sin sufrir daños importantes, huracanes de categorías 2 y 3 y recomiendan además, la instalación de este tipo de turbinas en las zonas más castigadas del fenómeno como medida de mitigación de posibles desastres.

Así, aunque la construcción de este tipo de marcas supone un coste económico importante, el total del coste, o buena parte de él, se podría financiar gracias al abastecimiento energético que la propia instalación generaría.

La inversión en este tipo de construcciones quedaría aun más justificada si se tiene en cuenta que gracias a los aerogeneradores se conseguiría frenar la brutalidad de los efectos del huracán y se reducirían los posibles daños y costes –tanto materiales como personales- una vez este llegase a tierra-.

Tanto es así, que los resultados extraídos del simulador aseguran que si en la zona de Nueva Orleans hubiese existido un parque eólico de  78.000 molinos, los efectos del devastador Katrina casi ni se hubieran notado en la zona.