La AEE insiste: la energía marina flotante es la oportunidad de reindustrializar la España post-Covid

«El mayor crecimiento de la potencia instalada desde 2009». Con esta frase resumió la Asociación Empresarial Eólica (AEE) el Balance 2019 presentado a finales de 2020. Se instalaron 2.243 megavatios de potencia y la eólica se consolidó como «una tecnología madura y relevante al mix energético», y también como la fuente de generación renovable «que más contribuye a la transición energética y la seguridad energética» del Estado.

 

La AEE estima que la instalación de parques eólicos continuará a buen ritmo los próximos años, dados los objetivos del nuevo Plan Nacional Integrado de Energía y Clima, que pretende pasar de los 26.000 megas actuales a 40.633 megas en 2025 y 50.333 en 2030. Sin embargo, para que esto sea posible, y para que se puedan mantener los beneficios en términos de empleo y contribución fiscal, la asociación recuerda que es necesario que desde el gobierno se prepare «una regulación apropiada, que dé visibilidad y certidumbre al sector».

 

Actualmente, España es el quinto país con mayor potencia eólica instalada a nivel mundial, después de China (236 GW, 36%), los Estados Unidos (105 GW, 16%), India (38 GW, 6%) y Alemania (61 GW, 9%). El incremento de la potencia instalada, previsto para los próximos años tanto en el ámbito estatal como internacional, permitirá a las compañías españolas hacer crecer significativamente su actividad. En este sentido, la industria eólica es una de las mejores posicionadas para contribuir a la recuperación de España después de la crisis social y económica que está generando la pandemia del Covid-19.

 

En este escenario, la energía eólica marina flotante cobra especial relevancia. La AEE destaca la oportunidad que tiene el Estado para posicionarse pronto en este mercado que comienza ahora a desarrollarse. En línea con lo que ya comentamos en el post «El potencial de la eólica marina: 50.000 puestos de trabajo en España y Portugal hasta 2030”, la AEE señala que tanto la ubicación geográfica como la experiencia y madurez de la industria eólica local son dos factores que convergen para señalar una oportunidad de reindustrialización que no se puede dejar escapar.

 

Los datos del 2019

El Estudio Macroeconómico del Impacto del Sector Eólico en España, que la AEE encargó a la consultoría Deloitte, hace un repaso a los beneficios económicos y sociales aportados por la industria desde 2005, y en especial el impacto del sector eólico 2019. Estas son las principales cifras con las que el informe resume el año 2019:

– Una generación eólica 2019 de 54.238 gigavatios hora (Gwh), correspondiente a una cobertura del 21%. La eólica fue la segunda tecnología que más va a llevar al mix, por detrás de la nuclear.

– La eólica contribuyó un total de 4.073 millones de euros al Producto Interior Bruto (el 0,35% del PIB total), un 14% más que en 2018. De estos, 2.579,5 millones de euros corresponden al PIB directo, y 1.493,2 al PIB indirecto.

– La industria eólica dio trabajo a 29.935 personas, un 25% más que en 2018. De estos, 15.966 son empleos directos (un 17% más) y 13.970 son indirectos (un 36% más).

-En los últimos ocho años, las exportaciones eólicas alcanzaron los 20.120,6 millones de euros. Al 2019, sumaron 2.062,4 millones de euros. El Estado español es el tercer exportador de aerogeneradores del mundo, por detrás tan solo de Dinamarca y Alemania.

-En 2019, la energía eólica contribuyó a reducir la dependencia energética del estado en 10,5 millones de teps (toneladas equivalentes de petróleo), valoradas en 1.819 millones de euros.

– En cuanto a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, el 2019 la eólica evitó la emisión de 29 millones de toneladas de CO2, 210 millones de toneladas si contamos del 2012 al 2019.

– Reducción de precios del mercado eléctrico. Al 2019, la contribución del uso de la generación eólica en la reducción de los precios del mercado mayorista eléctrico se calculó en unos 6 € / Mwh. Entre el 2012 y el 2019, se estima que la eólica supuso ahorros al sistema valorados en 25.035 millones de euros.

 

Salir más fuertes de la crisis

Según las previsiones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la potencia eólica instalada ascenderá a 1.914 GW en 2040, lo que supone un incremento del 194% respecto a 2019. En 2025, se espera una potencia instalada de 978 GW, con un incremento de 327 GW. El ascenso de la eólica en el mundo significa grandes oportunidades para los agentes del sector eólico español, que ya cuentan con una amplia experiencia en la actividad exterior y con una buena reputación a nivel internacional.

 

En este contexto, la eólica se posiciona como uno de los sectores industriales mejor equipados para contribuir a la recuperación social y económica tras la pandemia de la Covid-19. ¿Cómo? Aquí os dejamos los principales datos que señala la AEE:

 

– Incorporando 10 GW de potencia nueva en la península hasta el 2024, mediante subastas de energía eólica u otros esquemas y mecanismos.

– Repotenciando hasta 5 GW eólicos hasta 2025.

– Movilizando más de 2.500 M € en inversiones por año de media hasta el 2024.

– Reduciendo en más del 10% el objetivo total de reducción de emisiones para 2030 del PNIEC.

– Generación de empleo: 30.000 puestos de trabajo adicionales de valor añadido (con desarrollo profesional, trayectoria, versatilidad, y poder adquisitivo competitivo) para 2024.

– Manteniendo la capacidad industrial manufacturera e innovadora eólica en España, como hub eólico global, salvaguardando condiciones de libre mercado tanto para materias primas eólicas como para productos eólicos manufacturados.

– Posicionando España como el principal hub europeo de experimentación en eólica marina flotante.

 

Eólica marina flotante: la oportunidad de oro

Este último punto requiere una mención aparte. A pesar de ser la quinta potencia eólica del mundo, España aún no cuenta con parques eólicos marinos. La AEE reclama que hagan los pasos necesarios para desarrollar esta variante, para la que la península ibérica es una localización geográfica privilegiada, y se finalice lo antes posible la estrategia de eólica marina prevista en PNIEC. Según la asociación, el Estado debería aspirar a liderar el desarrollo de la energía eólica marina flotante y «consolidar el mercado propio como palanca para el desarrollo internacional».

 

A pesar del rápido ascenso de la energía eólica marina en el mundo (creció un 141% entre el 2015 y el 2019), actualmente solamente existen en el Estado cinco megavatios de potencia eólica marina instalada. Según la AEE, una de las principales causas de este retraso respecto a otras zonas como el Mar Báltico o el Mar de Norte, es la profundidad de las aguas, que impide que se puedan instalar aerogeneradores fijados en el lecho marino. La AEE sugiere que se apueste por desarrollar soluciones de energía eólica flotante, que permitirá «en los próximos años» la instalación de máquinas en aguas mucho más profundas, y «con muy buen recurso eólico». La AEE cita incluso un hito específico a perseguir: implantar 300 MW de eólica marina flotante comercial para el 2025 y llegar a los 2.000-3.000 megavatios para el 2030.