Iniciativas ciudadanas a favor de las energías renovables

Cada vez hay más iniciativas populares a favor de las energías renovables y más concienciación de la necesidad de redirigir el cambio climático entre la población. En este sentido, la sociedad civil se está organizando, por ejemplo, en cooperativas energéticas con tal de potenciar la generación distribuida, contribuyendo así con inversiones al ahorro de emisiones y al bienestar colectivo.

Vivir del aire del cielo
En el término municipal de Pujalt (l’Alta Anoia) empezaron en el 2009 una iniciativa llamada ‘Viure de l’aire del cel’, que consiste en instalar un aerogenerador de propiedad compartida para producir electricidad limpia y verde, haciendo posible la solidaridad entre las personas que viven en zonas urbanas y rurales. El coste de la instalación y la puesta en funcionamiento se cubre con la participación de la gente.

Éste es el primer aerogenerador en Cataluña y España (2,7 MW) promovido mediante suscripción popular. En su creación participan personas físicas individuales, familias y asociaciones sin ánimo de lucro que contribuyen a cubrir la totalidad del coste del proyecto.

La inversión que cada persona y/o familia quiere hacer se puede calcular a partir de su nivel de uso de energía eléctrica, energía térmica y energía para el desplazamiento motorizado.

A día de hoy, el proyecto tiene un total de 223 personas/entidades asociadas y han conseguido recolectar 1.116.315€.

Proyecto REScoop 20-20-20
El taller del proyecto REScoop 20-20-20 sobre iniciativas ciudadanas por la puesta en marcha de proyectos de energías renovables llegó por primera vez a Girona en el 2013, gracias a la experiencia de una organización pionera como Som Energia, así como otras iniciativas líderes provenientes de Francia, Italia y Países Bajos.

La iniciativa, impulsada por la Federación de grupos y cooperativas ciudadanas, y con el apoyo del Programa de Energía Inteligente para Europa (Comisión Europea), finalizó en marzo de este año, tras tres años de intenso trabajo.

El objetivo era conocer el abasto de las iniciativas ciudadanas para las energías renovables en Europa, ayudando a aumentar el número de éstas y convirtiéndose en un altavoz para dotarlas de un reconocimiento y visibilidad a nivel europeo hasta ahora inexistente.

No obstante, des de la Federación REScoop indican que aún queda mucho por hacer e insisten en que es necesario fortalecer el movimiento de las cooperativas a través del desarrollo de diferentes herramientas y, por otra parte, en que hay que adoptar una estrategia de presión a las instituciones políticas para cambiar los marcos legislativos a favor de un mayor apoyo de las cooperativas.

Hoy, ya son  20 las organizaciones que forman parte de la Federación y se prevé que en un futuro muchas más se adhieran.

En nuestro país la concienciación social versus las energías renovables tiene camino por recorrer pero, sobre todo, es necesario un cambio radical en materia de política energética para situarlas en un lugar preferente con tal de cumplir con los objetivos europeos. En este sentido, el proyecto de Real Decreto sobre autoconsumo eléctrico que se está tramitando supone un freno importante.

Europa, un paso por delante
En cambio, en los países del norte de Europa tanto la sociedad como los gobiernos parecen plenamente concienciados de la necesidad de invertir en energías renovables.

En Alemania, por ejemplo, el número de cooperativas de energía renovable creció de manera substancial  en el 2012. Es más, actualmente, la mitad de la electricidad que se genera a partir de fuentes de energías renovables proviene de proyectos financiados por los ciudadanos.

En Holanda, la plataforma para las inversiones en energía compartida Wind Centrale consiguió en el 2013 un récord de velocidad de captación de fondos. En tan sólo un par de horas obtuvieron 1,3 millones de euros derivados de hogares que, de esta manera, se convirtieron en copropietarios de su propia energía eólica para el consumo de electricidad.

En la misma línea, en la Bretaña, Francia, en junio de 2014 se puso en marcha un proyecto eólico de cuatro aerogeneradores de 2 MW cada uno en los campos y bosques cercanos a la ciudad de Béganne. De los fondos propios aportados al financiamiento del proyecto -2,7 millones de euros- 1,4 millones de euros los aportaron la mitad de los residentes de la ciudad, mientras que 500.000 euros provinieron del fondo para la energía compartida, 450.000 euros del grupo de fundadores, 300.000€ del fondo regional Eilan y 50.000€ de las empresas locales de economía social. El resto, hasta el total de 12 millones de euros invertidos en el proyecto, se ha cubierto con el financiamiento bancario.