¿Podremos evitar que la temperatura global del planeta aumente?

Es una pregunta difícil de responder pero… ¡los datos nos hacen pensar que vamos por el buen camino! Según el estudio de seguimiento anual de las energías limpias “Tracking Clean Energy Progress 2017” de la AIE, la Agencia Internacional de la Energía (IEA en inglés) la energía eólica, la energía fotovoltaica y el almacenamiento de electricidad y la electrificación de los vehículos están bien encaminados para conseguir un escenario optimista (objetivo 2DS) para el año 2025 y evitar que la temperatura del planeta aumente por sobre de los 2ºC. ¿Cuáles son los objetivos que debemos conseguir?

Energías renovables: se necesitan 20 GW de capacidad

El despliegue de las renovables que se está haciendo a nivel internacional está bien encaminado aunque tal y como advierte la AIE son necesarios 20 GW adicionales de capacidad para el año 2025 y que la tendencia de crecimiento no se ature.

En cuanto a la energía fotovoltaica, la AIE reclama un crecimiento en la generación de 2,5 veces, mientras que en el caso de la energía eólica se cifra en 1,7 hasta el año 2020.

Hay que apostar por el almacenamiento

Otro aspecto clave será el almacenamiento, que también está registrando unas cifras positivas, y es que el año pasado el despliegue del almacenamiento llegó a los 930 MW.

Este ámbito será de suma importancia en el momento de impulsar la sostenibilidad y ya ha habido grandes alianzas a nivel mundial para avanzar en este campo, como Fluence, de Siemens y AES Corp, que ya está trabajando en el mercado del almacenamiento e investigando en la reducción de costos de las baterías.

Hay otros avances que no tienen demasiado a ver con estos ejemplos, como el caso de las baterías impresas, de Printed Energy, que están impresas con material adhesivo adaptable, no tóxico y no inflamable pero que aún tiene problemas para ofrecer una carga eficiente.

La movilidad eléctrica, el gran y esperado cambio

Los datos de 2016 establecieron un nuevo récord, y es que se vendieron más de 750.000 vehículos eléctricos alrededor del mundo, logrando la cifra de los 2 millones de unidades en circulación.

En España, las ventas crecieron un 49,4% el año pasado pero aún hay margen de mejora en términos de infraestructura, ya que solamente hay 260 puntos de carga rápida, mientras que haría falta un punto de carga de 50 km para poder garantizar viajes sin preocupaciones.

Por lo que respecta a Cataluña, la Generalitat, mediante el Institut Català de l’Energia (ICAEN), el pasado febrero abrió una convocatoria de ayudas para la instalación de infraestructuras de recarga para el vehículo eléctrico, con el objetivo de extender la red de carga para recorridos interurbanos y hacer de Cataluña un país atractivo para el uso del vehículo eléctrico.

El informe de la AIE recomienda priorizar los incentivos para la compra de vehículos eléctricos particulares así como la disponibilidad de infraestructura de carga.

¿En qué ámbitos hay que seguir trabajando?

El mismo informe apunta que hay algunos ámbitos en los que aún queda mucho trabajo por hacer y mucho camino por recorrer, como es el caso de la bioenergía, las energías marinas, la termosolar o la geotérmica.

Ante estos retos la AIE reclama la necesidad de establecer planes de trabajo para abordar las distintas necesidades con las estrategias adecuadas, como son políticas mejoradas para tratar los riesgos previos al desarrollo de la geotérmica; proyectos de demostración más amplios en cuanto a tecnologías oceánicas; y una mejor remuneración del valor de mercado del almacenamiento para el sector termosolar.

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