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España ratifica el Acuerdo de París en medio de la incertidumbre ‘post-Trump’

Por fin tenemos gobierno, y por fin ha llegado el turno de España de ratificar el Acuerdo del Clima de París asumido en la COP21, la histórica cumbre del clima de las Naciones Unidas celebrada hace poco menos de un año. El pasado 11 de noviembre, más de un mes después de la ratificación del Parlamento Europeo, el nuevo gobierno español ha aprobado remitir a las Cortes el expediente de ratificación del acuerdo internacional para combatir el cambio climático, y ha pedido una tramitación parlamentaria urgente.

Durante el anuncio, la titular de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente Isabel García Tejerina ha asegurado que el país ya cuenta con “numerosas herramientas para reducir emisiones”, y que “cumplirá el Acuerdo del Clima de París” como se cumplió con los acuerdos de Kyoto. Desde el punto de vista energético, es un momento clave porque el estado se compromete la necesaria transición energética hacia un modelo sostenible de energías renovables, sin la cual difícilmente podrán cumplir los objetivos.

La incertidumbre ‘post-Trump’

La ratificación española del acuerdo llega en un momento de gran incertidumbre, después de la victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos. Como ya comentamos en el artículo Cuestión de energía: ¿qué proponen los candidatos a la presidencia de Estados Unidos?, entre los temas que han sembrado más polémica de la campaña del nuevo presidente norteamericano está su escepticismo sobre el cambio climático, y las intenciones comentadas públicamente de “bajarse del acuerdo” y cancelar la ratificación del mismo que escenificó en setiembre de la mano de China. De hecho, en su listado de diez medidas a implementar para arrancar el mandato, está la anulación de los próximos pagos climáticos de las Naciones Unidas.

Mientras tanto, el resto de gobiernos, reunidos en la COP22, la cumbre del clima de Marrakech, han reaccionado reafirmando su compromiso para avanzar hacia una economía global baja en emisiones que contribuyan a detener el cambio climático. China incluso se ha mostrado dispuesta a liderar el movimiento en caso que Estados Unidos se retire del acuerdo.

¿Y ahora qué?

El pasado 4 de noviembre, el acuerdo de París entró en vigor, en sobrepasarse el límite establecido de 55 partes del acuerdo ratificadas que suman el 55% de las emisiones globales. Actualmente, ya son 105 los países, emisores del 75% de las emisiones globales, los que han dado este paso.

El resto de países aun están a tiempo hasta abril de 2017, y para 2018 tendrá lugar el llamado diálogo de facilitación, en el cual las partes examinaran la contribución a la reducción global de emisiones para estudiar el avance hacia el objetivo de mantener el aumento de temperatura por debajo de los 2ºC respecto a niveles preindustriales. A partir de entonces, está previsto hacer un balance mundial cada cinco años, el primero de los cuales se celebraría en 2023.

Como decíamos… incertidumbre. La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha despertado no pocas dudas, ya que en el caso, poco probable, que en Estados Unidos cancelen su ratificación, es difícil prever cómo reaccionarían otros países y como esto acabaría afectando a la implementación general del acuerdo. En cualquier caso, sólo nos queda esperar y ver cuáles serán los movimientos que Trump decida hacer finalmente: una cosa es recortar gasto destinado a cuestiones climáticas y otra muy distinta es retirar el país de un acuerdo internacional cuando se han adscrito, al menos en una primera instancia, casi 200 países.

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