Energía eólica, clave para el abastecimiento energético de las próximas décadas

La energía eólica será la principal fuente de electricidad en Europa durante los próximos años. Así lo ha sentenciado el último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el WorldEnergy Outlook, WEO, 2017. De hecho, en los últimos meses se ha demostrado su potencial de abastecimiento en múltiples ocasiones:

La AIE, en sintonía con Wind Europe, asegura que el escenario para 2030 prevé que la energía eólica podría suministrar el 30% de la demanda total en Europa si las políticas y los marcos regulatorios europeos son favorables a la industria. Se calcula que esto supondría una capacidad de generación de hasta 323 GW en servicio. Estas previsiones parecen ir por el buen camino y más después de la propuesta del Parlamento Europeo de aumentar hasta el 35% la cuota renovable sobre el consumo de energía para el año 2030.

El sector eólico celebró estos objetivos, a pesar de que, aunque aún no son vinculantes para los países miembros, Europa está en curso de establecer las políticas adecuadas para lograrlo. Los diferentes actores se han mostrado optimistas por el respaldo mostrado a la industria eólica que a Europa da trabajo a más de 260.000 trabajadores, contribuye al PIB con 36.000 millones de euros y el año pasado supuso 8.000 millones de euros en exportaciones.

¿Qué hace que la energía eólica sea tan atractiva?

La energía eólica se ha situado en un precio muy bajo, que en algunos lugares llega a un coste medio de 21 dólares por MWh y además las tendencias para los siguientes años son optimistas: según un informe de MAKE Consulting, el mercado eólico superará los 500.000 millones de dólares antes del 2025.

España también saldrá beneficiada, y es que se prevé que a partir de 2019 las plantas industriales eólicas aumenten la actividad suministrando el mercado doméstico y se recuperen de los obstáculos con los que se ha ido encontrando durante la última década debido a las políticas paralizadoras. La puesta en marcha no sólo servirá para reactivar el sector a nivel local, sino que saltará fronteras para servir alrededor del mundo – en parte gracias al precio de la mano de obra, más competitivo que en otros países del norte de Europa como el Reino Unido o Alemania-.

En enero de 2018, la energía eólica se ha situado como primera tecnología del sistema eléctrico en la España peninsular, cubriendo el 24,3% de la producción total, 5.286 GWh, un 10,2% más que en el mismo período del año pasado, según datos de la Red Eléctrica Española.

Es así como la energía eólica se posiciona como una energía delantera entre las opciones renovables, y las previsiones nos ayudan a ser optimistas.