180627_ Energías renovables y PIB espanyol

Las energías renovables y el PIB español

Después de años de ver las cifras caer, parece que al sector renovable, atizado por las nuevas tendencias políticas, el avance de las tecnologías y el auge de los proyectos de energía limpia en todo el mundo, le toca vivir momentos de esperanza. Una esperanza a la que en las últimas semanas, desde el repentino relevo del gobierno de Mariano Rajoy, se le ha puesto nombre y apellidos: los de la nueva ministra para la Transición Energética, Teresa Ribera.

A pesar de la grave paralización de los últimos años, que ya comentamos en el post Nadando contracorriente: la triste situación de la eólica en España, las industrias de la energía renovable han continuado marcando goles. En los últimos años, aunque las cifras de nueva potencia se han reducido hasta mínimos históricos, las renovables han seguido incrementando su aportación a la economía del Estado y contribuyendo a reducir los precios de la electricidad.

En un futuro próximo veremos sin duda el impacto de las subastas de energía celebradas y anunciadas en los últimos años, junto con una situación política en el estado y en el ámbito internacional favorables al sector. La Unión Europea, por ejemplo, está realizando una auditoría para analizar las estrategias de desarrollo de las tecnologías renovables en España y en Europa, los resultados de la cual podrían impulsar una ejecución de proyectos más eficiente y beneficiar significativamente la industria.

Adelante a pesar de los obstáculos

Según el último Estudio del Impacto Macroeconómico de las Energías Renovables en España, que la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA) prepara cada año, en 2016 el sector aportó 8.511 millones de euros al PIB, una cifra que corresponde al 0,76% del total e indica un aumento del 3,3% respecto al ejercicio anterior. Si prestamos atención a la distribución por tecnologías, la solar fotovoltaica aparece en primer lugar con un 32,37%, y en segundo la eólica con un 22,38%, seguida de la solar termoeléctrica, que aportó un 16,45% de la generación renovable. Además, las renovables supusieron una aportación de 1.000 millones en fiscalidad limpia y se registró un saldo exportador neto de 2.793 millones.

Datos positivos, aunque están lejos del récord de aportación al PIB de 2012: 10.641 millones, un 1% del total. Dos cifras ilustran la falta de apoyo político al sector en los últimos años. Una es que en todo el año 2016 sólo se sumaron 43 MW de potencia nueva, una cifra ridícula si comparamos con las registradas durante el mismo plazo a otros países europeos. La otra es la cifra de empleo vinculada a las renovables, que el mismo año cayó casi un 50% respecto a la registrada en 2008 y se situó en el nivel más bajo de toda la serie estudiada por la APPA. En total, se calcula que se perdieron un total de 2.760 puestos de trabajo.

Ahorro renovable

Aparte de su aportación macroeconómica, otro impacto positivo de las energías limpias es que su presencia en el mix energético tiene una influencia sobre el precio de la electricidad en el mercado. Gracias a las tecnologías renovables, en 2016 el precio de cada MWh adquirido disminuyó 21,5 euros y se situó en los 39,67 euros, siempre según los datos aportados por la APPA. Sin la contribución de la eólica, la solar y la hidroeléctrica, el precio de cada MWh hubiera sido de 61,17 euros. En total, la asociación calcula un ahorro total de 5.370 millones a lo largo de todo el año.

Por otra parte, las energías renovables también hicieron innecesaria la importación de casi 20.000 toneladas de petróleo, lo que no sólo supuso un ahorro de 5.989 millones de euros sino que también impidió la emisión a la atmósfera de 52,2 millones de toneladas de CO2, una cifra que se traduce en un ahorro añadido de 279 millones en forma de derechos de emisión no utilizados.

La innovación en los tiempos del cólera

Otro dato a destacar del estudio de la APPA es el gran esfuerzo registrado en el sector de las energías renovables en términos de inversión en innovación durante el 2016. Las empresas renovables del estado destinaron un 3,39 % de su contribución directa al PIB, una cifra casi tres veces más alta que la media estatal (1,2%) y muy superior a la europea (2,03%).

Además, España fue en 2016 el segundo país del mundo con mayor porcentaje de patentes renovables sobre el total de patentes registradas.

Parece ser que, a pesar de todos los obstáculos, la industria renovable ha sabido mantenerse firme en el Estado, un esfuerzo que esperamos vea pronto resultados y vuelva a situar el sector al frente de la transición hacia la energía del futuro.