Energia eòlica - Energía Eólica (Autumn Lights Felipe Amaral)

Energía eólica y conservación natural, dos objetivos del mismo horizonte

El reciente y muy necesario acuerdo por el clima firmado por casi 200 países en París ha abierto un panorama de cambio en el cual la energía eólica, como también otras renovables, aparece como la gran aliada para avanzar y combatir el cambio climático.

En Catalunya y en el Estado, esto ofrece una oportunidad para encarar no sólo el reto de la descarbonización del sistema energético, sino también otras cuestiones endémicas como la seguridad y la dependencia energética. Pero para que la energía eólica pueda jugar el papel que le corresponde en la transición hacia un modelo energético sostenible tanto en Catalunya como en el mundo, es necesario reactivar el sector y promover su desarrollo serio, eficaz y competitivo.

Uno de los retos que esto conlleva es encontrar la manera de combinar la protección de los espacios naturales con un desarrollo óptimo de la energía eólica, un debate abierto desde hace décadas que aún no ha encontrado soluciones.

Parques eólicos y reservas naturales

Muchos parques eólicos del Estado están ubicados dentro o cerca de espacios de interés natural. Es el caso del parque eólico de Trucafort (Baix Camp y Priorat), de los parques eólicos de Tarifa, en Cádiz, o del Muelle de Arinaga, en Gran Canaria.

En el ámbito internacional también es común encontrar parques eólicos en estas condiciones, incluso en áreas conocidas por su valor natural como las Islas Galápagos, en Ecuador. Un ejemplo en Europa es Alpha Ventus, el primer parque eólico offshore de Alemania, que empezó a operar en 2010 y está construido al lado del mar de Wadden, un espacio natural inscrito en la lista de patrimonio de la humanidad de la UNESCO.

¿Y por qué están allí, los parques? Muy sencillo: porqué las áreas con potencial eólico (zonas elevadas, poco frecuentadas) son a menudo también áreas con una gran riqueza natural y biodiversidad que debe protegerse. Y aquí es donde nace el dilema.

La eficiencia es la clave del cambio

Un parque eólico sólo puede contribuir a cambiar el modelo energético si funciona a pleno rendimiento durante el máximo número de horas posible. Por eso la eficiencia es un criterio clave a la hora de determinar la ubicación de un parque. La pregunta, entonces, es: ¿Es posible aprovechar el potencial eólico de nuestro territorio sin ubicar parques en las zonas actualmente cualificadas como protegidas?

En la primera convocatoria de la subasta del Ministerio de Industria, Energía y Turismo (MINETUR), el parámetro clave para hacer viable un parque eólico es que esté localizado en una zona con un recurso disponible de mínimo 3.200 horas. Según el mapa de implantación aprobado en 2002, en Catalunya, un 80% del territorio con este nivel de recurso eólico corresponde a zonas rojas de especial protección, donde se prohibe la ubicación de parques eólicos.

Si queremos un sector eólico competitivo que pueda hacer avanzar la penetración de las energías renovables y combatir el cambio climático, debe desbloquearse esta situación legislativa que hace incompatible el desarrollo del viento como fuente de energía limpia con la no menos necesaria conservación de los espacios naturales.

Energía eólica y conservación son compatibles

Aunque es una polémica que se alarga durante años, la energía eólica y la protección de los espacios naturales son objetivos compatibles. A pesar de que los parques tienen un impacto sobre el territorio que debe minimizarse, la apuesta por la eólica y la conservación natural son dos puntos en el mismo horizonte de un futuro más sostenible y respetuoso con el medio ambiente.

Los avances tecnológicos de los sistemas eólicos, juntamente con los estudios de impacto ambiental y el desarrollo de una normativa conservacionista, han hecho que se pueda gestionar la ubicación de aerogeneradores en zonas medioambientalmente protegidas.

La normativa actual establece los procedimientos de revegetación y recuperación de suelos, entre otras medidas compensatorias. En cuanto al impacto más sensible sobre la avifauna, el estudio previo a la construcción de un parque eólico debe recoger la presencia y el paso de las aves en la zona, así como un inventario de especies. Los sistemas de distribución de los aerogeneradores y de las líneas de alta tensión, así como de incremento de la visibilidad de estos elementos para las aves o soterrar los cables, también son opciones que se están desarrollando para reducir al mínimo el impacto ambiental de los parques eólicos.

El camino después de París

Ante el panorama abierto después del Acuerdo de París, Catalunya tiene la oportunidad de desarrollar un sector eólico fuerte que contribuya significativamente a un cambio de modelo energético. Por eso, ya en mayo de 2015 EolicCat publicó el documento “Oportunidades para Catalunya de un mayor desarrollo y óptima implantación de la energía eólica en el horizonte del año 2020”, que recoge la petición a la Generalitat de modificar el mapa de implantación eólica actual para desarrollar un marco legislativo adecuado.

Un análisis en profundidad de la validez de las restricciones que en su día –hace ya quince años- se incorporaron en este mapa y su revisión, haría posible la apertura de nuevas zonas de implantación y permitiría a Catalunya ser competitiva en las futuras subastas previstas por el Ministerio, así como cumplir con el papel que le corresponde en la transición hacia un modelo energético sostenible que frene el cambio climático y los desoladores efectos que este tiene sobre los espacios naturales, tanto de aquí como a nivel mundial.