La energía eólica sigue imparable

Según el EurObserv’ER (el Observatorio de las Energías Renovables de la Comisión Europea), durante el año 2017 la industria eólica instaló 14.750 MW de nueva potencia eólica en el territorio europeo. Su último estudio sobre la energía eólica, el Wind Energy Barometer 2018, afirma que es el registro anual más elevado de toda la historia eólica europea, una cifra prometedora en el uso y generación de energía renovable.

El estudio detalla que a finales de 2017 Europa acumuló 168.993 MW de potencia eólica instalada. Y la energía eólica sigue un buen ritmo en Europa, ya que según el EurObserv’ER hay 169 MW eólicos instalados, y de estos, 15,2 están situados mar adentro, delante de las costas del continente europeo (en 2017 se sumaron 2.568 MW marinos, por ejemplo).

Cifras en Europa

¿Cuáles son estas cifras entre los países miembros? Como muestra a continuación el gráfico, Alemania continúa siendo el primer país al frente de la instalación de nueva potencia eólica, con 6.440 MW. El segundo y tercer puesto son para Reino Unido y Francia, con 2.783 y 1.798 MW instalados, respectivamente.

Otros países con una instalación importante de nueva energía eólica son Polonia (650 MW), Irlanda (538 MS), Bélgica (456 MW), Finlandia (515 MW) e Italia (359 MW). El caso español es el más alarmante, ya que solamente instaló 95 MW de energía eólica a lo largo de todo 2017.

Aun así, este pasado mes de marzo la energía eólica ya instalada en España produjo un total de 343 GWh de energía, según datos de WindEurope. La cifra más elevada de estos últimos tres años, pero que no ha conseguido superar el récord histórico de 2015.

Motivos del éxito

El Observatorio de las Energías Renovables recalca la importancia de diversos factores que han permitido este crecimiento histórico: en primer lugar, destaca la rápida caída de los costes de generación de la eólica terrestre (ayudada por la introducción de las subastas). En segundo lugar, también puntualiza la caída más rápida de los costes de la eólica marina.

La conclusión general del EurObserv’ER es que estas dos características han ayudado que en diversas regiones del mundo tanto los ingenieros como los técnicos de los parques eólicos compitan ya con los promotores de centrales termoeléctricas de gas.