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La eficiencia energética, clave de un futuro sostenible

Este domingo se celebró el Día Mundial de la Eficiencia Energética, una fecha para recordar el papel clave que este concepto juega en la transición hacia una sociedad descarbonizada y más sostenible. La eficiencia será clave para lograr los objetivos del omnipresente Acuerdo de París, tanto en términos de reducción de emisiones como de mejora en la calidad del aire y la lucha contra la pobreza energética. Tanto políticamente, por la presión de los compromisos climáticos, como financieramente, con el auge de los bonos verdes, la eficiencia energética está reclamando la atención que se merece.

Sin eficiencia no hay transición

En el informe del Mercado de Eficiencia Energética 2016 publicado por la IAE el pasado octubre, el cual examina el papel de la eficiencia energética en la transición energética mundial, el organismo defiende que más de un tercio de las reducciones de emisiones necesarias para lograr los objetivos  climáticos establecidos en el Acuerdo de París tiene que ser el resultado de políticas de eficiencia energética.

El análisis de la AIE puede interpretarse en clave positiva: a pesar del descenso de los precios de la energía, que se considera un incentivo para no ahorrar, la intensidad energética (la cantidad de energía utilizada por unidad de PIB) mejoró en un 1,8% el año pasado. Es decir, la economía mundial necesitó menos energía para crecer.

A pesar del progreso en intensidad energética, asimismo, el ritmo es aún demasiado lento. Según el informe, hace falta una mejora anual superior al 2,6% para llegar a un sistema energético global libre de carbono.

Edificios eficientes

Como ya apuntamos en el post Edificios energéticamente eficientes, los edificios, sean tanto residenciales como de oficinas o servicios, son responsables de un 40% de los recursos energéticos y emisores de un tercio de los gases en las ciudades desarrolladas.

Como con las renovables, el impulso político de la eficiencia energética es fundamental. Buena parte del “Paquete de invierno”, el conjunto de propuestas presentado por la Comisión Europea en noviembre, se centran en la eficiencia, lo que marca una tendencia en la estrategia de la Unión Europea.

En 2010, el Consejo Europeo emitió la directiva (2010/31/UE), aún no trasladada a España, en la que se establece que a partir del 31 de diciembre de 2020 toda la nueva edificación y la rehabilitación de la existente tendrán que tener un consumo de energía prácticamente nulo.

Una asignatura pendiente

En el Estado Español, sin embargo, ésta es aún una asignatura pendiente. El informe presentado en noviembre por Amics de la Terra, ¿Cómo queremos ahorrar energía? Actitudes sociológicas ante la eficiencia energética, advierte que el potencial de la eficiencia en el Estado no se está explotando, y destaca grandes diferencias entre territorios en lo que respecta a la eficiencia y al ahorro energético. Y en la misma línea se pronunció el Secretario de Estado de Energía, Daniel Navia, durante el Consejo de Ministros de Energía de la Unión Europea en Bruselas hace poco más de una semana.

Otro estudio, “El impacto de la rehabilitación energética en el sector residencial en la consecución de los objetivos ambientales de España”, realizado por el Centro Nacional de Energías Renovables (CENER) para la Fundación de la Casa que Ahorra (FLCQA), que agrupa algunas de las principales empresas constructoras, subraya que hace falta un gran salto cualitativo y cuantitativo de fomento y acompañamiento de la eficiencia energética para cumplir con los compromisos de París. Con motivo del Día Mundial de la Eficiencia Energética, la FLCQA ha publicado un listado de las medidas necesarias para implementar en el área residencial.

La eficiencia, de la mano del desarrollo de las energías renovables es una de las herramientas más poderosas con las que contamos, y hace falta que nos preparemos para sacarle el máximo provecho posible. De hecho, como dijo recientemente Fatih Birol, Director Ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) “la eficiencia energética es el único recurso energético que todos los países poseen en abundancia”.