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Digitalización de la energía: el reto de combatir los riesgos cibernéticos

Robo de información, problemas de seguridad, apagadas en diversas regiones… Son algunos de los riesgos emergentes que señala el nuevo informe de la Comisión Europea (CE) “Ciber Seguridad en el Sector de la Energía”, preparado para la Plataforma Energética de Expertos en Seguridad Cibernética (EECSP), que orienta el organismo en cuestiones de infraestructuras, seguridad en el suministro, tecnologías de redes inteligentes y energía nuclear.

En el post Hablan las turbinas: como el ‘big data’ está transformando la energía eólica ya comentamos la gran cantidad de posibilidades derivadas del uso, cada vez más extendido, de las tecnologías digitales al sector de las energías renovables. Este nuevo paisaje, aun así, no está libre de riesgos. Los ciberataques en infraestructuras críticas, entre ellas las energéticas, cada vez son más habituales, y el desarrollo de sistemas de alto grado de seguridad se ha transformado en una prioridad para una industria que confía en poder controlar los riesgos de la era digital a fin de aprovechar sus ventajas.

Cuatro áreas clave de la digitalización

«La infraestructura energética se está modernizando a fin de incrementar la eficiencia y la fiabilidad operacional y de la energía. La digitalización en la energía está liderada por el auge de las fuentes renovables, el almacenamiento, la movilidad eléctrica, las microrredes, la generación distribuida… Como consecuencia, las nuevas tecnologías de red están introduciendo millones de nuevos componentes inteligentes al sector de la energía que se comunican de forma mucho más avanzada». Así dibuja el contexto actual el nuevo informe, que añade: «El aumento de la eficiencia tiene un precio: una mayor exposición a incidentes y ataques cibernéticos».

Cada vez es más habitual que se utilicen tecnologías digitales para controlar la producción de energía, transmitir información sobre el consumo y supervisar la demanda, ya sea en las nuevas tecnologías renovables como en las tradicionales. Por lo tanto, el informe de la CE apunta a la necesidad de analizar posibles amenazas a la seguridad digital dentro de la Unión Europea, como también en pensar estrategias a fin de minimizarlas, y hace un llamamiento a las regiones energéticas para cooperar y compartir información sobre los riesgos asociados a la interconexión de las infraestructuras.

La Comisión, entonces, propone un marco estratégico basado en cuatro áreas clave: gestión de riesgos y amenazas, ciberdefensa, resiliencia cibernética y competencias para tomar medidas. Un documento que representa el primer paso para coordinar un análisis conjunto de las dinámicas del sector que permita identificar amenazas presentes y futuras y aplicar las medidas convenientes tanto en el ámbito estatal como en el de la Unión Europea.

Ciberataques: cada vez más frecuentes

En el “Global Risk Report 2016”, el World Economic Forum situó el riesgo de ataques a infraestructuras críticas como uno de los más probables y con mayor impacto en los países desarrollados. Asimismo, en Estados Unidos, donde las tecnologías digitales están más avanzadas, el sector que más ataques cibernéticos recibe es el de la energía (un 32% a finales del 2015 según el organismo gubernamental norteamericano ICS-CERT). Según el Instituto Nacional de Ciberseguridad, en España se gestionaron 106.000 incidentes de seguridad en 2016, de los cuales 450 afectaban a operadores críticos de sectores estratégicos, en especial al sector de la energía, financiero y tributario.

En Europa se aprobó la Directiva sobre Seguridad en la Red y Sistemas de Información en 2016, que entre otras medidas establece nuevas normas para obligar a los operadores de infraestructuras críticas, como la energía y el transporte, a protegerse del riesgo de ciberataques y a informar a las instituciones de los incidentes de seguridad graves.

En línea con la directiva establecida el pasado año, la Comisión da ahora un paso adelante hacia la cooperación entre los Estados miembro en cuestiones de ciberseguridad, tanto estratégica como en términos operativos, con este nuevo informe. Un proceso absolutamente necesario para garantizar la seguridad de los operadores, los actores de mercado y los consumidores de energía en estos tiempos en que la digitalización avanza a toda velocidad.

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