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Cuestión de energía: ¿qué proponen los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos?

La campaña electoral en Estados Unidos, que finalizará el próximo 8 de noviembre cuando se celebran los comicios, lleva meses ocupando las páginas de la prensa, las redes sociales y las conversaciones. Pero, ¿cuál es la posición de los candidatos Hillay Clinton y Donald Trump en términos de energía? En un país de grandes dimensiones con un papel de superpotencia mundial, la energía es una cuestión clave tanto por la política económica como por la seguridad nacional. La dirección que se tome finalmente no sólo es importante para el país, si no que afectará la evolución de la industria energética alrededor del mundo.

Durante décadas, desde el primer mandato del presidente Nixon (1969), el objetivo de asumir la independencia energética ha estado presente en las promesas electorales de demócratas y republicanos. Una vez conseguida finalmente durante la presidencia de Barack Obama, el debate sobre la energía se enfoca hacia otros parámetros, como construir una política energética integral y coherente con la política económica general o la creación de puestos de trabajo para compensar la pérdida provocada por la competencia internacional. Con los recursos disponibles, Estados Unidos podría, si quisieran, llenar el mundo de petróleo y gas, pero de momento prefiere acumular grandes reservas y asegurarse la independencia de Oriente Medio que tantos dolores de cabeza conlleva a otros países.

Las grandes preocupaciones

En términos generales, los candidatos construyen su discurso sobre la energía alrededor de las cuestiones que más interesan y preocupan sus respectivas bases electorales. En el caso de Clinton, el gran tema es la lucha contra el cambio climático, mientas que para Trump es la creación de puestos de trabajo.

La reciente competencia de China y Rusia ha impactado profundamente las industrias del acero y del carbón nacionales respectivamente, en los cuales se han perdido centenares de miles de puestos de trabajo concentrados en estados como Ohio o Michigan. Dadas las circunstancias, ambos candidatos buscan durante la campaña el soporte de miles de parados, cada uno a su manera.

Cambio climático y oportunidades de trabajo

En línea con la gran apuesta del presidente Obama por luchar contra el cambio climático, Clinton aborda toda cuestión energética con el punto de mira puesto en descarbonizar la economía. Uno de los objetivos en este sentido es cumplir con el compromiso de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero comunicado por Obama durante la Cumbre del Clima de París del diciembre pasado: en un 30% (respecto a 2006) para 2025 y en más de un 80% antes de 2050.

Desde el punto de vista de la candidata a la Casa Blanca, las energías renovables son al mismo tiempo una herramienta para combatir el cambio climático y un catalizador de la economía que permitirá generar puestos de trabajo, revitalizar las comunidades que dependían de los combustibles fósiles y posicionar Estados Unidos en una posición de ventaja de cara a la transición energética que el mundo entero, tarde o temprano, acabará por hacer.

Muchas de las grandes promesas electorales de Clinton tienen la energía renovable como protagonista. Por ejemplo, se pone como objetivo que a final del primer mandato en 50% de la electricidad del país proceda de fuentes renovables.

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Recuperar los puestos de trabajo de las energías fósiles

Para Trump, asimismo, los planes de Clinton son letales para la ocupación, incluso ha llegado a nombrar a la candidata republicana “job killer” (asesina de trabajos) en un acto en mayo en el Consejo de Petróleo de Dakota del Norte. Su objetivo, según dijo durante el mismo discurso, es “salvar la industria del carbón y otras industrias amenazadas por la agenda extremista de Hillary Clinton”.

Uno de los muchos aspectos polémicos de Trump es su costumbre de hacer bromas sobre el cambio climático, que percibe como un tipo de invención o bandera ideológica del discurso de izquierdas. En agosto, la cadena norteamericana CTV News informó de la intención del candidato de retirar América del acuerdo del clima de París en caso de ganar las elecciones y el candidato ha expresado su intención de revertir todas las acciones de Obama “destructoras de empleo”.

Su plan, entonces, es invertir en la explotación de las reservas de petróleo, gas natural y carbón, con el objetivo de asegurar el dominio energético de Estados Unidos. Aunque se declara “partidario de todas las formas de energía” y nunca ha dicho abiertamente que no valga dar soporte a las renovables, sí que ha hecho declaraciones sobre la insostenibilidad y alto precio de las mismas, en particular contra la energía eólica.

Además, el candidato republicano ha protagonizado una lucha legal para parar la construcción de un parque eólico offshore experimental en Aberdeen (Escocia), porque “malbarataría las vistas” desde la costa, donde el magnate es propietario de un terreno donde quiere desarrollar un complejo hotelero de lujo y campos de golf. La compra fue posterior a la aprobación del parque eólico, pero parece ser que el empresario pensaba que podría tumbar el proyecto fácilmente, cosa que no ha conseguido, ya que el Tribunal Supremo británico falló a favor de la construcción del parque eólico.

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Clinton ondea la bandera del cambio climático como una de las grandes amenazas del siglo; Trump bromea al respecto. La candidata demócrata propone recortar los subsidios de las compañías de petróleo y gas, el republicano quiere cancelar las restricciones que sufren las mismas. Ya quedan pocos días para salir de dudas, después hará falta ver hasta qué punto las promesas de campaña se convierten en acciones reales. Esperamos que la superpotencia apueste por caminar hacia el futuro.