Parc eòlic

Consenso político para reactivar la inversión energética

La energía eólica vive un periodo de expansión alrededor del mundo. Eso es lo que se desprende del World Energy Outlook 2014, publicado el pasado mes de noviembre por la Agencia Internacional de la Energía (IEA, en sus siglas en inglés).

El informe estima que la capacidad de generación de electricidad a partir del viento conseguirá 964 GW en 2030 –actualmente estimada en 368 GW en un año-, suministrando así el 11% del consumo eléctrico mundial, creando más de 850.000 nuevos puestos de trabajo y, lo que es más importante, reduciendo las emisiones de CO2 en más de 2 mil millones de toneladas por año. En 2050 la energía eólica podría cubrir el 16% del consumo mundial de electricidad.

Otro informe aun más optimista es el Global Wind Energy Outlook 2014, elaborado por el Global Wind Energy Council (GWEC) en colaboración con Greenpeace. Este estima que la generación de electricidad a partir de la energía eólica podría llegar a los 2.000 GW en 2030, suministrando de este modo entre el 17%y el 19% del consumo eléctrico mundial, creando más de 2 millones de puestos de trabajo y reduciendo las emisiones de CO2 en más de 3 mil millones de toneladas al año. Las previsiones de cara a 2050 todavía son más favorables en cuanto al papel protagonista de la eólica: el viento podría proporcionar entre el 25 y el 30% del consumo eléctrico mundial.

Algunos países europeos están bien situados en la carrera para convertir estos posibles escenarios en realidad. Dinamarca y su Energistrategi 2050 en cabeza se considera el modelo a seguir, pero países como Alemania, Suecia, Reino Unido y Francia siguen de cerca al gigante verde gracias a su apuesta decidida por las renovables.

España, caso a parte

¿Qué pasa con España? El estado español, años atrás considerado el líder mundial en el desarrollo de la energía eólica, pierde posiciones progresivamente en cada índice e informe que aparece publicado. Actualmente, se ha visto superado por India en la cuarta posición del ránquing mundial de generación eólica y en el índice de atracción para inversores ha caído a un poco atractivo número 22.

Eso no es todo, el sector ha perdido en pocos años la mitad de los trabajadores, de los 41.000 que había conseguido a los 20.594 que hoy trabajan. En 2013, según cálculos de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), se perdieron 24 puestos de trabajo al día y se prevé que esta tendencia de destrucción de ocupación continúe. En cuanto a la potencia instalada, en 2013 la energía eólica en España registró el menor crecimiento de su historia con 175 MW y este año tan sólo ha puesto en servicio un único aerogenerador de 80 KW. En Cataluña el panorama es aun más desolador: durante 2013 y 2014 no se ha instalado ningún aerogenerador, situación que, según los expertos, probablemente se repita en 2015.

Inestabilidad y falta de objetivos a largo plazo

¿Cuál es el problema? ¿Por qué mientras la eólica crece alrededor del mundo la situación en España es de parálisis total de proyectos eólicos? ¿Cuál es la solución? La respuesta a estas preguntas centró la intervención de Jaume Morron, gerente de EolicCat, en la IV Jornada de Energía y Desarrollo local de la Mesa de Alcaldes de la Energía de Cataluña (MADE). Según Morron, los constantes cambios normativos –el polémico RD 9/2013 y su retroactividad, el RD 413/2014 y la Orden del Ministerio de Industria, Energía y Turismo de parámetros o estándares retributivos de las instalaciones tipo son ejemplos más recientes– y el papel contrapuesto en asuntos energéticos de los partidos políticos alejan a los inversores de España y de Cataluña por extensión.

Esta fuga de inversiones incluso se produce en grandes empresas y eléctricas españolas, que prefieren centrar sus negocios en países más estables donde las perspectivas de crecimiento sean prometedoras. ¿Qué hacen estos países para atraer las inversiones? Jaume Morron apunta a la credibilidad de sus gobiernos y sus objetivos a largo plazo en materia energética, una cualidad que reclama al Gobierno español.

La solución a la crisis que sufre hoy el sector eólico español pasa por el consenso político y el compromiso, por el pacto. Sin esto poco se puede hacer. Por eso, durante la MADE, el gerente de EolicCat se mostró así de contundente en una afirmación que planteó, con más o menos acuerdo, durante el resto de la jornada: “El debate energético debe despolitizarse”. De momento, a corto plazo no habrá nuevas implantaciones eólicas en Cataluña.

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