Com poden les energies renovables ajudar els refugiats? - ¿Cómo pueden las energías renovables ayudar a los refugiados?

¿Cómo pueden ayudar las energías renovables a los refugiados?

A mediados de 2015, el número de personas desplazadas a la fuerza por conflictos alrededor del mundo ya había superado, por primera vez desde 1992, la línea roja de los 20 millones, según el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Y esto sólo contando los desplazados protegidos por ACNUR. Este importante aumento de refugiados está suponiendo nuevos y distintos retos para la respuesta humanitaria de los países de acogida, entre ellos el acceso a la energía.

El acceso a la electricidad para cubrir necesidades básicas es una de las cuestiones más difíciles de resolver en este contexto, y los refugiados políticos y medioambientales que habitan en campos de refugiados de alrededor del mundo, viven a menudo en condiciones de pobreza energética.

La introducción de energías renovables, asimismo, podría facilitar las cosas, según el informe “Heat, light and power for refugees” (Calor, luz y electricidad para los refugiados, en su traducción al castellano), publicado por Chatham House en noviembre de 2015 después de coordinar un amplio conjunto de ONGs, thinktanks y donantes.

Pobreza energética invisible

60 millones de desplazados, de los cuales 9 millones residen en campos de refugiados. Son cifras de este nuevo estudio, que señala que la cobertura energética ha sido descuidada en los campos de refugiados que tratan de acoger a personas desplazadas alrededor del mundo. A pesar de que, según el documento, el 90% de las familias no tiene acceso a la electricidad, los documentos internacionales sobre desarrollo sostenible raramente lo mencionan.

Como solución, el informe destaca que la introducción a gran escala de iniciativas de energías renovables no sólo podría facilitar el acceso a la energía, sino también contribuir significativamente a ahorrar costes en las agencias estatales y ONGs que trabajan en ello, reducir emisiones y contribuir a paliar problemas como los acosos sexuales a mujeres durante la noche debida la falta de luz, o cuando salen a recoger leña.

Reducir emisiones y salvar vidas

Sin acceso a la electricidad, muchas personas desplazadas viven en circunstancias extremas donde a menudo las opciones para poder cocinar son carbón, madera o cualquier material de deshechos.

El coste medioambiental de estas prácticas es enorme: el estudio de Chatham House estima que se queman cantidades de carbón y madera equivalentes a 3,9 millones de toneladas de petróleo al año, lo que supone una cantidad significativa de emisiones de CO2 y más de 26.000 hectáreas de bosque desaparecidas cada año.

Y no sale barato para nadie. El informe calcula un gasto medio de casi 200 euros por familia. Sólo en el campo de Dadaab, en Kenia, que acoge 350.000 refugiados somalís, ACNUR destina cada año 2,1 millones de euros en petróleo, y cada familia necesita de media unos 15 euros al mes para cubrir gastos energéticos, lo que supone un 24% de sus ingresos (en el Estado español es un 4,9%).

Sin embargo, los costes de este modelo energético predominante en los campos de refugiados, van más allá del medio ambiente y las finanzas. Según la Organización Mundial de la Salud, las precarias condiciones energéticas causan la muerte prematura de unas 20.000 personas desplazadas cada año, y crea problemas respiratorios en niños y gente mayor.

Innovaciones energéticas y financieras

Según el informe de Chatham House, sólo la generalización de equipos de energía renovable ya presentes en muchos campos, como las cocinas de bajo consumo o las farolas solares, supondría una reducción de 6,85 millones de toneladas de CO2 en el año, y un ahorro de los 296 millones de euros que actualmente gastan en combustible los mismos refugiados, las ONGs y las agencias humanitarias involucradas.

Asimismo, la introducción generalizada de sistemas de energía renovable a menudo supone una mínima infraestructura inexistente en los campos, así como una inversión a largo plazo difícil de combinar con los sistemas de financiación de las ONGs actuales, basados en donativos. La respuesta humanitaria tiende a ser inmediata y a funcionar con presupuestos a muy corto plazo. Para eso, el estudio propone un sistema de financiación a largo plazo que permita instalar los equipos energéticos necesarios en los campos de refugiados.

La solución financiera propuesta por el informe es la creación de un fondo al que las agencias humanitarias que planifiquen la implementación de sistemas de energía renovable en campos de refugiados puedan tener acceso.

Tanto el análisis como la propuesta del informe coordinado por Chatham House han sido bien recibidos. Ahora se espera que se discuta en la Cumbre Mundial Humanitaria, que tendrá lugar en Estambul en mayo de 2016. Como en París, será necesaria más colaboración y más perspectivas intersectoriales para hacer frente a los grandes retos del siglo en el que vivimos.