Relació petroli i renovables

¿Cómo afecta la caída del precio del petróleo a las energías renovables?

La actualidad energética mundial de los últimos meses se ha visto monopolizada por la caída del precio del crudo. El tema, analizado, debatido en profundidad, se ha relacionado -o se ha querido relacionar- al futuro de las renovables. Acabará el petroleo barato con el desarrollo de las energías limpias?

Aquí encontrareis algunas razones para considerar que la transición energética hacía un sistema eficiente, sostenible y respetuoso con el medio ambiente es imparable.

Diferentes mercados

Hay que tener en cuenta que el petroleo no es un competidor directo de las energías renovables. Mientras el primero continua dominando el sector del transporte, la mayor parte de las energías renovables operan en el mercado de la electricidad y de la generación de calor. Hasta por debajo de los 50 dólares el barril, el petroleo continuaría siendo una fuente demasiado cara para alimentar la red eléctrica. Por ejemplo, en los Estados Unidos, la generación eléctrica a partir del petroleo no llega al 1%, y a nivel internacional no sobrepasa el 5%.

En todo caso, el precio a la baja del crudo podría ser un factor de riesgo directo para el desarrollo del vehículo eléctrico o los biocombustibles. La revolución del ‘shale gas’, en cambio, podría convertirse en una amenaza potencial para energías renovables como la eólica o la solar. La caída del precio del petroleo conduce a la caída del precio del gas, y este sí compite directamente con las renovables.

Ahora es el momento de invertir en renovables

La historia de las crisis de petroleo -la de los años 70 es un buen ejemplo- pone en evidencia la temporalidad de la situación. Cuánto durará? Un año? Dos? Con el tiempo, la oferta se reducirá y los precios subirán de nuevo.

La volatilidad y la incertidumbre que acompaña el petroleo son, precisamente, motivos de peso para virar hacía las energías renovables, más predecibles y de precios más estables. Y ahora que el petroleo está barato es el momento de hacerlo; de invertir en energías más sostenibles, eficientes y económicas como la eólica, que a medio plazo, después de la inversión inicial, supondrán un ahorro para los consumidores.

Por otro lado, la corriente de opinión pública es cada vez más adversa a los combustibles fósiles. Pongamos por caso que la bajada de precio se mantiene hasta la próxima cumbre sobre el cambio climático de París. Será este un factor que influirá en las decisiones que se tomen? Se tiene que pensar a medio y largo plazo, así que en principio no tendría que hacerlo. Relacionado a la presión ciudadana para reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera está el compromiso adquirido por los gobiernos de frenar los efectos del cambio climático, traducido, en muchos casos, en políticas energéticas favorables a fuentes de energía sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. No es el caso de España, dónde la reforma eléctrica aprobada recientemente ha frenado en seco las inversiones en renovables. Tal como augura la APPA en su último informe, el sector de las renovables estará prácticamente paralizado entre 4 y 5 años.

Las renovables estan para quedarse

La inversión en energías renovables supone el desarrollo de tecnologías, una apuesta para la inovación y una reducción de costes energéticos.

Desde 2010, y según apunta la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA en sus siglas en inglés), las energías renovables han reducido un 80% los constes de generación, y actualmente son tan o más baratos que los combustibles fósiles. Los avances tecnológicos, las mejoras introducidas por las empresas del sector y la penetración de estas en el mercado son los motivos.

En esta línea, la Agencia Internacional de la Energía (IEA en sus siglas en inglés) publicaba recientemente el informe ‘More Data, Less Energy’, donde asegura que aplicando las mejores tecnologías y soluciones disponibles se podría reducir la demanda de electricidad en un 60%. El documento no se centra exclusivamente en energías verdes, pero este hito sin duda facilitaría la consecución de los objetivos marcados en materia de renovables.

Todos estos factores convierten las energías renovables en una apuesta competitiva y segura, hecho que se traduce en un incremento de la inversión. Según datos compilados por Bloomberg News Energy Finance (BNEF), la inversión mundial en renovables aumentó un 16% en el 2014 y la tendencia es que se mantenga al alza.

Otro informe de Bloomberg, Sustainable Energy in America Factbook 2015, centrado en la actuación en materia energética de los Estados Unidos durante el periodo 2007-2014, demuestra que el gigante americano ha emprendido un camino inequívoco hacia la progresiva descarbonización. Desde el año 2010, el 93% de la nueva capacidad de energía instalada corresponde al gas natural y las energías renovables. De hecho, la inversión en energías limpias en el año 2014 llegó a los 51.800 millones de dólares; un 7% más que en el ejercicio anterior y posicionando a los Estados Unidos en la segunda posición del ranking mundial por inversión, sólo por detrás de China.

Los autores de este informe avalan la tesis que los precios del crudo pueden ser un estímulo para el sector de las renovables y no un handicap. Insisten en dos hechos: no son competencia directa y las políticas en materia de energía benefician las tecnologías energéticas bajas en carbono.

Así pues, qué hace pensar que el petroleo barato podría suponer el final de la revolución verde?

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