Vientos de ciudadanía: el primer aerogenerador comunitario preparado para conectarse a la red

2,35 MW de potencia. Producir electricidad para unas 2.000 familias. Ahorrar hasta 6.000 toneladas de CO2 al año. Estas son las cifras del sueño a punto de hacerse realidad. A principios de 2017, mencionábamos el primer proyecto comunitario de energía eólica, “Viure de l’aire del cel” (Vivir del aire del cielo), en el artículo Renovables y comunidad: el auge de los proyectos colectivos, y ahora tenemos el placer de entrar en un nuevo año confirmando el progreso de este proyecto pionero en nuestras tierras, la primera “eólica de la ciudadanía”.

Antes de que terminara el año, los compañeros de Eolpop S.L., la pequeña empresa sin ánimo de lucro constituida para llevar a cabo esta ambiciosa iniciativa, levantaron el primer aerogenerador construido en Cataluña desde el 2012, y el primer molino de viento de propiedad compartida del Estado, con el apoyo de 380 personas. En la cuenta de YouTube del proyecto se puede ver un timelapse de la construcción:

Las palas del nuevo Molino colaborativo situado en Pujalt, en la Alta Anoia, ya saludaron al 2018 des del aire, y todo está preparado para conectarlo a la red durante estos primeros días del nuevo año.

Muchos años de voluntad y trabajo

El proyecto “Viure de l’aire del cel” (Vivir del aire del cielo) nació en 2009, coincidiendo con el 25º aniversario de la instalación de la primera turbina eólica en Catalunya. En la web se detalla la evolución del proyecto paso a paso, que aquí resumimos en 5 fechas clave:

  • Primavera de 2011: se identifica el emplazamiento adecuado para el proyecto en el término municipal de Pujalt de la Alta Anoia.
  • Principios de 2012: Eolpop firma un convenio de colaboración y ayuda mutua con Som Energia.
  • Junio de 2016: después de cumplir con todos los trámites administrativos, se coloca la primera piedra del primer aerogenerador de propiedad colectiva.
  • Mayo de 2017: Eolpop firma el contrato de mantenimiento del aerogenerador, por 15 años, co el fabricante Enercon.
  • Septiembre de 2017: empiezan las obras de la línea y los cimientos.
  • Octubre de 2017: se firma el acuerdo por el cual la cooperativa Som Energia aporta 1.000.000€ al proyecto, en forma de crédito blando.
  • Noviembre de 2017: empiezan los trabajos de instalación de la grúa.
  • Diciembre de 2017: se completa la instalación del molino con los componentes transportados desde el Port de Tarragona.

Después de años de trabajo y recogida de fondos, el sueño ya está a punto de hacerse realidad. A día de hoy, el proyecto impulsado por veteranos del movimiento ecologista y promocionado principalmente a través de Internet, cuenta con el apoyo de 400 personas y entidades, propietarias del aerogenerador. El objetivo es llegar a 500 para poder cubrir totalmente el coste de la iniciativa, valorada en poco más de 3 millones de euros. La idea es democratizar las infraestructuras eléctricas para que la gente pueda ser la propietaria de las mismas, tal como explicó Pep Puig, activista veterano y uno de los promotores del proyecto.

Vivir del aire, ¿literalmente?

En términos prácticos cada aportación es un tipo de crédito blando. A través de Eolpop, constituida como empresa mercantil sin ánimo de lucro, se venderá la energía al sistema eléctrico, y los ingresos que se generen se destinarán al mantenimiento o al retorno de aportaciones financieras. Los cálculos de Eolpop indican que en 20 años se habrán devuelto todas las inversiones y las personas que han invertido en el proyecto empezarán a obtener beneficios. Como se estima que la vida útil del aerogenerador es de mínimo 25 años, los promotores de la iniciativa esperan que los últimos ejercicios den beneficios netos para los ciudadanos y entidades que lo han hecho posible, que podrán entonces, “vivir del aire”, literalmente.

“Ya tenemos el primer aerogenerador, ha dicho Pep Puig. “Ahora de lo que se trata es de que esto se replique en muchos otros lugares para que cada vez haya más energía limpia en el sistema y se expulsa la sucia, y que además sea propiedad de la ciudadanía”.

El modelo energético es uno de los elementos clave de una sociedad, y todo el esfuerzo para hacerlo más limpio, sostenible y al servicio de los ciudadanos, suma.