Canvi climàtic: la necessària transició del sector financer - Cambio climático: la necesaria transición del sector financiero

Cambio climático: la necesaria transición del sector financiero

La cumbre mundial del clima celebrada en París en diciembre de 2015 ha puesto sobre la mesa uno de los grandes retos globales de las próximas décadas. Además de las consecuencias sobre el medio ambiente, el territorio y los seres vivos, el cambio climático y las políticas que se derivarán tendrán también un fuerte impacto sobre la economía real y financiera. Incluso el Foro Económico Mundial, celebrado en Davos a finales de enero, ha considerado la falta de medidas para combatir el cambio climático como el principal riesgo laboral para la próxima década.

¿Qué panorama se abre para el sector financiero después de París? Poco antes del encuentro de líderes mundiales, el Instituto para el Liderazgo Sostenible de la Universidad de Cambridge publicó el informe Unhedgeable risk: How climate change sentiment impacts investment, que trata de anticipar las consecuencias que el conocimiento de los riesgos asociados al calentamiento global tendrá sobre la economía en los próximos 35 años, y su impacto sobre los mercados financieros en los próximos 5 años.

Beneficios a largo plazo

A corto plazo supondrá un coste. A largo plazo, un beneficio. Así se pueden resumir las conclusiones del informe de la Universidad de Cambridge.

Si se consigue el objetivo de mantener el aumento de las temperaturas por debajo de los 2 grados respecto a los niveles preindustriales, según el estudio, el rendimiento de la economía global crecería un 20% más que si se mantienen las políticas pasivas que contribuyen a aumentar el uso de energías fósiles. Eso sí, el esfuerzo de implementar las políticas necesarias para llegar a este escenario ideal tendrá un coste importante.

Tiempo de retos financieros

Aunque los inversores cada vez dan más importancia al cambio climático como factor de seguridad y rentabilidad cuando se trata de tomar decisiones, aún queda muy lejos de ser un factor considerado habitualmente, una práctica que impulsaría las inversiones tanto en proyectos para combatir el cambio climático como en empresas con modelos de negocio bajos en carbono.

Según el estudio, para minimizar el riesgo los inversores deberán reestructurar los portafolios de inversión, ya que estos perderán hasta un 45% de su valor. Así pues, el informe prevé que, si se toman medidas para proteger el clima, las carteras perderían inicialmente un 15% de su valor, pero en poco tiempo los mercados se recuperarían.

Navegar en la tormenta

Gran parte de este riesgo es inevitable, derivado de una transición el rumbo de la cual aún es en cierta medida incierto, y afectará a todas las carteras sea cual sea el tipo de inversión. Asimismo, el informe recomienda a los inversores reestructurar los portafolios e invertir en empresas y países poco afectados por el cambio climático. Y pide a las instituciones políticas decisiones claras y ambiciosas, que faciliten la transición del sector financiero hacia una economía descarbonizada.

Al mismo tiempo, desde el mismo sector financiero, organizaciones como el Institutional Investors Group on Climate Change (IIGCC) o el Investors Network on Climate Risk promueven las iniciativas para orientar a los inversores, e índices de inversión sostenible como el FTSE4Good o el FTSE4GoodIBEX incluyen criterios relacionados con el cambio climático que ayudan en el momento de escoger empresas con buenas políticas medioambientales en las cuales invertir.

Parece que la tendencia no tardará en generalizarse. Productos financieros como los bonos verdes, emisiones de deuda privada o pública que usa los fondos en proyectos de mitigación o adaptación al cambio climático, ya empiezan a proliferar, y según el último informe del centro de estudios del banco BBVA, en 2015 la emisión de bonos verdes llegó a los 38.000 millones de euros, una cifra que triplica la de 2013 y supera en un 15% la de 2014.