Alianza química para impulsar el reciclaje de aerogeneradores

A medida que la industria eólica avanza, se presentan nuevos retos. Según estimaciones del sector, hacia el 2020 ya habrá en el mundo unas 50.000 toneladas de palas eólicas fuera de uso, una cantidad que se prevé que se cuadruplique hacia el 2034. La gestión de este tipo de residuos es una de las claves para encarar una fase que representa la madurez de la industria.

WindEurope, la asociación europea de empresas de energía eólica, estima que en los próximos cinco años, 12.000 máquinas llegarán a finales de su vida útil y se desconectarán. Esto significa que hacia el 2020 habrá que reciclar unas 5.000 palas eólicas, una cifra que ascenderá hasta las 10.000 palas el 2030.

Para encarar esta fase clave de la industria, WindEurope ha llegado a un acuerdo con el Consejo Europeo de la Industria Química (European Chemical Industry Council, Cefic) y la asociación europea de la industria de los composites (European Composites Industry Association, EuCIA).

Estos tres actores clave acaban de anunciar el lanzamiento de una plataforma intersectorial “para avanzar hacia nuevas aproximaciones al reciclaje de las palas de las turbinas eólicas”, fabricadas fundamentalmente con composites, materiales compuestos que han hecho posible que se construyan palas cada vez más largas, ligeras y resistentes.

Reciclar: el próximo reto de la industria

En 2018, el 14% de la electricidad demandada en los países de la Unión Europea estuvo generada por 130.000 aerogeneradores del continente, que representan alrededor de 2 millones de toneladas de materiales composites. “La energía eólica es una parte cada vez más importante del mix eléctrico europeo», recordó Giles Dickson, consejero delegado de WindEurope. Y continúa: “La primera generación de turbinas está empezando a llegar al fin de su vida operativa y pronto deberá ser reemplazada por turbinas más modernas. El reciclaje de las viejas palas es pues una prioridad”.

Por su parte, Marco Mensink, director general de Cefic, aseguró que “la industria química está destinada a desempeñar un rol decisivo en la transición hacia una economía circular mediante la inversión en investigación y el desarrollo de nuevos materiales”. Y Roberto Fassine, presidente de EuCIA, ha añadido que esta colaboración busca “establecer un gran estándar industrial que también ayudará a mejorar el funcionamiento de otras industrias, como la marina o la construcción de edificios y las infraestructuras”.

La eólica, hacia la madurez

El ciclo de vida de una estructura de gran envergadura como es un aerogenerador incluye numerosos aspectos ambientales. A lo largo de su vida útil, que dura unos 20 años, pasará por diferentes etapas, desde la extracción de cada materia prima hasta su reciclaje o eliminación final. Estas fases -la obtención de la materia y fin de vida-, junto con la producción, son las más relevantes desde el punto de vista medioambiental.

Al ser la energía eólica un sector relativamente joven, no existen aún estadísticas sobre desmantelamiento de aerogeneradores, ni suficiente acumulación de determinados residuos. Es por ello que acuerdos como el anunciado por WindEurope señalan la importancia de innovar en el ámbito de la reutilización y reciclado de componentes. Otra medida prevista es la ampliación de la vida útil de los parques eólicos, actualmente establecida en 20 años. Con la experiencia adquirida por el sector en las últimas décadas, una ampliación de entre cinco y diez años se considera viable.