El futur serà renovable o no serà (futur)

El futuro será renovable o no será (futuro)

El pasado 30 de noviembre se hizo pública la nueva estrategia corporativa del gigante energético alemán E.ON. Los medios españoles recogieron la noticia bajo la lupa económica y financiera sin reflejar, en la mayoría de los casos, el fondo del anuncio. Y es aquí donde está la verdadera noticia.

E.ON es un referente europeo y mundial en el sector energético y sus pasos no son casuales, son fruto de las proyecciones de futuro a medio y largo plazo. Las decisiones de empresas como E.ON nos permiten dibujar como será el tablero de juego sectorial en las próximas décadas. El bajo impacto que el fondo de la noticia ha tenido en los medios de comunicación españoles refleja la incerteza en la que se mueve el sector en el Estado desde la entrada en vigor de la nueva normativa.

La energética alemana ha optado por separar, es decir, diferenciar el negocio de renovables, distribución y comercialización de la parte dedicada a la generación eléctrica basada en combustibles fósiles y no renovables, con todas sus áreas de exploración de recursos y producción. La compañía también ha vendido sus negocios en España y Portugal.

Así pues, E.ON se convierte en una marca de energías renovables que mantendrá 40.000 de los 60.000 trabajadores de la antigua compañía. El negocio de las energías fósiles, todavía sin nombre, dispondrá de los 20.000 trabajadores restantes de la empresa y será vendido a los actuales accionistas de E.ON.

La separación de los dos negocios pone en relieve la diferencia entre el nuevo modelo de producción energética basada en renovables, y el viejo modelo. El negocio basado en combustibles fósiles es un lastre económico y financiero delante de un futuro próximo marcado por las necesarias reducciones de emisiones y los costes cada vez más altos de producción de las fósiles.

Segunda conclusión: la desinversión en España y Portugal, y según se apunta también en Italia, deja claro que la actual regulación y estrategia de las grandes utilities de estos países cada vez están más alejadas de las de los países del norte de Europa. La actuación normativa y la estrategia empresarial de los países del sur de Europa responde a la estrategia del avestruz, de esconder la cabeza debajo del ala en lugar de mirar hacia el horizonte para anticiparse a lo que se acerca.

Tercera conclusión: la apuesta de E.ON pone en valor un futuro que responderá a un modelo de generación distribuida, donde la red jugará un papel estratégico clave, con una arquitectura flexible que favorecerá la producción sin penalizar el tamaño del productor.

La decisión de E.ON es global y no está fundamentada en la presión del gobierno alemán para reducir 78 millones de toneladas de CO2 en 2020. Hace falta que los países de la UE empiecen a tomar nota. No se tardará en reformular el modelo energético por mucho que el gobierno español mire hacia otro lado.

España había sido un referente mundial en renovables, quizás por primera vez verdaderos líderes de un sector económico y empresarial con gran potencial de generación de ocupación, R+D+i y, en definitiva, de crear riqueza. El modelo quizás era imperfecto pero acertado y avanzado en el fondo y en los objetivos. Ahora los intereses de pocos han conseguido desmantelar el futuro de muchos, un futuro que será renovable o no será (futuro).

Miquel Cabré, presidente de EolicCat